Telefonía

Las nuevas redes de ADSL obligan a las 'telecos' a ganar tamaño

No está reservado el derecho de admisión ni se le da la vuelta a nadie por ningún tipo de condición, pero la selección natural se ha puesto a funcionar y los resultados lo hacen evidente. El sector de telecomunicaciones no está hecho para los solteros ni para los independientes de reducido tamaño..., ni de pocos recursos.

La clave, realmente, está en el dinero. Es un caso puro de fortaleza financiera y de escala. Se ha dicho en multitud de ocasiones que la industria debe consolidarse para ganar tamaño; también que debe tender a la convergencia de tecnologías, pero nunca ha sido tan cierto como ahora.

Después de la desaparición de muchas de las operadoras más pequeñas creadas al calor de la liberalización, ahora le toca el turno a las medianas. Los nombres que pronto serán historia acumulan millones de euros en inversiones, suman cientos de miles de clientes e incluso están respaldados por grandes multinacionales. Pero no es suficiente.

Orange ha hecho su movimiento, ahora quedan los de Vodafone y Jazztel

El escenario que se abre en el sector hace necesario que las inversiones asciendan a miles de millones, que la base de abonados se dispare y que lo haga, además, en varias tecnologías.

La banda ancha y las redes de nueva generación con fibra hasta el hogar son las culpables de este movimiento. La primera víctima de la nueva etapa fue Yacom. Había conseguido situarse entre las empresas de ADSL más reputadas en los círculos tecnológicos, pero Deutsche Telekom echó cuentas y no le salieron.

La compañía alemana entendió que si quería dar continuidad a su filial en España debía disparar las inversiones y, como mínimo, duplicar su base de clientes -tenía unos 400.000 usuarios de ADSL en ese momento-, para alcanzar una masa crítica suficiente para rentabilidad los desembolsos.

Optó por abandonar y poner en venta Yacom. Varias empresas se mostraron interesadas y tres apostaron fuerte por ella. ¿Se equivocó Deutsche Telekom al vender algo tan deseado por otros? Es imposible conocer la respuesta. Lo que queda claro es que las firmas que quieren sobrevivir a esta etapa saben que el camino es hacerse más grandes. Yacom hubiera podido seguir en el terreno de juego, pero no en solitario.

Las tres que ofertaron por Yacom fueron Vodafone, Orange y Jazztel. Ganó Orange y ahora enfrenta el futuro con 1,1 millones de clientes de ADSL, una posición que le permite pasar a la etapa de las redes de nueva generación con más garantías de supervivencia.

Las dos perdedoras están muy lejos de tirar la toalla en su empeño por crecer. Vodafone necesita poner un pie en el negocio de la banda ancha fija, para complementar su oferta de móvil y no perder clientes que requieran más capacidad y servicios de valor añadido que, hoy por hoy, sólo la red fija puede dar. Sus dos grandes rivales, Telefónica y Orange, son compañías integradas, así que su deseo es más una obligación si quiere competir con ellas en igualdad de condiciones.

Jazztel necesita tamaño. Sus 243.000 clientes de ADSL la sitúan muy lejos de los grandes competidores del mercado y constituyen una base de usuarios insuficiente para saltar a la nueva generación de redes y servicios.

Hay opciones. Otra multinacional, en este caso sueca y de nombre Tele2, ha realizado sus cálculos y también ha visto la conveniencia de salir de España. Y ello, a pesar de que fue una de las pioneras en darse cuenta de la necesidad de masa crítica. Compró Comunitel y ahora ha visto que es insuficiente. Ni siquiera hay un proceso oficial de venta y ya tiene dos ofertas encima de la mesa. ¿Quién ha acudido a la llamada? Es fácil, Vodafone y Jazztel.

Más clientes para rentabilizar el acercamiento al hogar

La culpa del abandono del mercado de operadoras y del ansia compradora de otras tiene su base en las redes de nueva generación. El futuro es llegar a los abonados con fibra óptica y eso deja pocas posibilidades para las empresas medianas.

En estos momentos, en España hay dos redes de telefonía fija que llegan a los abonados. Una es de Telefónica y la otra es de Ono.

Para competir en el negocio de ADSL, la regulación fuerza la apertura de la infraestructura de Telefónica. Empresas como Jazztel, Orange o Tele2 la han aprovechado en sus dos niveles, sólo como revendedoras o invirtiendo en las centrales de Telefónica para dar los archifamosos 20 megas.

La fibra cambia este escenario. El punto de interconexión con la red de Telefónica tiene que acercarse a los hogares, lo que reduce el número de clientes potenciales por enganche y a la vez lo hace más caro. Para rentabilizarlo, se necesitan más abonados. En eso están.