Macroeconomía

La masa monetaria de la eurozona vuelve a dispararse en julio

La masa monetaria M3 se aceleró en ocho décimas en julio y acumuló un incremento interanual del 11,7%, según ha hecho público hoy el Banco Central Europeo (BCE).

La masa monetaria mide el dinero disponible en el sistema y es uno de los principales indicadores de inflación a corto plazo utilizados por el BCE al adoptar decisiones sobre política monetaria. La institución suele prestar más atención a su progresión trimestral, que entre mayo y julio creció cinco décimas en relación al dato registrado entre abril y junio, hasta situarse en el 11,1%.

De sus componentes, la M1 subió también ocho décimas en julio respecto a junio, hasta el 6,9%, y los préstamos al sector privado aumentaron una décima, hasta el 10,9%.

La evolución de los tipos, una incógnita

La expansión monetaria se encuentra muy por encima de los niveles que la entidad establece adecuados para salvaguardar la estabilidad de precios a medio plazo, que sitúa en un crecimiento del M3 del 4,5%. Debido a las recientes turbulencias en los mercados financieros, el BCE todavía no ha dejado claro qué va a hacer y ahora podría renunciar al incremento del precio del dinero anunciado a comienzos de agosto.

Su presidente, Jean-Claude Trichet, dijo ayer en Budapest que el BCE "no ha cambiado su evaluación sobre la política monetaria de la eurozona desde el pasado 2 de agosto", cuando preparó a los mercados financieros para una subida moderada de las tasas y, al mismo tiempo, enfatizó que prestará gran atención a las turbulencias de los mercados financieros.

La semana pasada, la entidad señaló que todavía está dispuesto a subir los tipos básicos de interés para la zona del euro, actualmente en el 4%, pero la decisión dependerá de la evolución de los mercados financieros hasta entonces.

Inyecciones constantes

Con una operación adicional de refinanciación a largo plazo para inyectar 40.000 millones de euros, el BCE intentó normalizar el funcionamiento del mercado del dinero del euro, al mismo tiempo que también orienta su política monetaria a frenar la inflación.

Además, el BCE ha inyectado otros 211.365 millones de euros adicionales en subastas rápidas en los mercados para paliar los efectos de la falta de liquidez generada por la crisis hipotecaria y crediticia en EE UU, que ha afectado seriamente a varios bancos europeos.