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Centinelas en órbita

El huracán Dean realza la labor de los satélites para combatir catástrofes

Estamos bajo un huracán, tenemos una situación crítica!', vocea al otro lado del teléfono Dennis Feltgen, meteorólogo del centro estadounidense de huracanes (NHC), en Miami. A media tarde de ayer, las alarmas seguían sonando en el NHC, donde se predijo hace 11 días, con la ayuda de los satélites, que el huracán Dean azotaría México. 'Lo localizamos cuando todavía se estaba formando, sobre el norte de África', relata Feltgen, que atendió a Cinco Días durante un minuto de respiro. Pese a no poder evitar grandes pérdidas -más de 1.800 personas murieron bajo el efecto del Katrina en 2005-, la batalla pasa por la anticipación. 'Son inevitables', concluye Feltgen, 'pero podemos minimizar sus daños'.

Impulsado por la Comisión Europea, el programa GMES (Supervisión Global para el Medio Ambiente y la Seguridad, por sus siglas en inglés) lidera un ambicioso proyecto en el pulso contra las catástrofes. La iniciativa, en debate en el seno de la UE, pretende coordinar los datos que captan distintos satélites para completar el rompecabezas meteorológico y entender el porqué de vientos huracanados, lluvias torrenciales, etcétera. 'Cada país utiliza datos heterogéneos que, a la hora de ponerlos en común, no sirven para nada', lamenta Víctor Rodrigo, vicepresidente de Proespacio, entidad que agrupa a las empresas españolas del sector espacial.

El GMES, cuyo arranque está previsto para finales de 2008, tratará de poner orden en este galimatías, de forma que los satélites sean capaces de seguir y responder en tiempo real las situaciones de crisis: 'Lo interesante es que gestionen los desastres minuto a minuto', matiza Rodrigo. La Agencia Espacial Europea (ESA) aprobó una dotación de 1.400 millones para desarrollar la espina dorsal del proyecto: el programa Sentinel, una red de satélites para prevenir y afrontar desastres. De momento, hay cinco previstos. Harán falta más.

'El objetivo es disponer de una veintena de satélites', apunta Rodrigo. El GMES aspira a contar con una legión en órbita que se extienda como una red de vigilantes del planeta, pero 'el sistema no es la solución', cree María Cruz Gutiérrez, experta española responsable del programa GMES, 'sino una herramienta para luchar contra las catástrofes'.

Tras la pista del fuego

En España, los mayores esfuerzos se concentran en la prevención de incendios. Para ello, según Miguel Ángel Soto, responsable de Greenpeace, la red Sentinel puede ser una herramienta muy útil. 'Están proliferando incendios contra los que los medios tradicionales pueden hacer poco', expone el ecologista. Ha sido el caso de Gran Canaria, fue el de Galicia durante el verano pasado y el de Guadalajara en 2005. Fuegos que, avivados por fuertes vientos, altas temperaturas y elevada humedad, se revelan indomables. La tecnología, señala Soto, puede aportar mucho en la prevención: 'Anticipar condiciones peligrosas sería básico para organizar la vigilancia'.

Controlar el monte es la clave, pero faltan ojos. Rafael González lo comprobó salvándose por piernas del intratable incendio que arrasó su pueblo, Mogán (Gran Canaria), a principios de este mes. Un fuego que abrasó más de 11.000 hectáreas de la isla. 'Teníamos las llamas encima cuando nos advirtieron. Y a correr con lo puesto', recuerda. Las cerillas prendidas en mitad del monte, que causaron el siniestro, son imposibles de prever por ningún satélite, pero haber anticipado el rumbo de las llamas habría salvado decenas de hectáreas y de hogares. 'Si hubieran avisado antes... Dijeron que el fuego no llegaría al pueblo. Casi nos pilla dentro', lamenta el vecino de Mogán.

Para cuando la catástrofe se echa encima, 'el GMES facilita una respuesta ante la crisis', subraya Gutiérrez. Los satélites se convierten en vigías para coordinar los medios terrestres desde el espacio: delimitar la zona afectada, el estado de las infraestructuras, rutas viables para prestar socorro... Prevención, coordinación y seguimiento. 'Son los ejes que refuerzan los satélites', apunta.

Tras duros varapalos, la sociedad está alentando la necesidad de prevenir. Los políticos van detrás. 'Cuesta poner de acuerdo a tantos países', reconocen desde la oficina del GMES, 'pero el mensaje cala en los gobiernos'. Galicia refleja este anhelo de colaboración. Tras los incendios de 2006, que agrisaron 94.000 hectáreas, 6.000 voluntarios se han inscrito en la Xunta para patrullar los bosques. Recorren los montes a pie, examinan matojos. Doce mil ojos fijos en el verde para alejar el fuego. 'La dedicación de la gente es admirable', opina Rubén Cela, coordinador del voluntariado gallego, 'aunque tenemos pocos medios'. A partir de 2008, una partida de satélites les apoyará desde el espacio.

Controlar las fronteras del espacio

El programa GMES incluye un ambicioso proyecto para controlar el tránsito fronterizo. Y España se ha volcado con el proyecto. El ministerio de Industria ha confirmado que aportará al GMES el satélite Seosat -también llamado Ingenio-, que estará operativo en 2011. Se trata, junto a los comprometidos por Alemania e Italia, del primero en incorporarse.

El Gobierno, que mantendrá en todo momento la hegemonía y el control sobre el aparato, prevé además otras aplicaciones: desde el control del urbanismo y ordenación del territorio hasta la verificación de los tratados internacionales y la gestión de desastres.

El interés, no obstante, se centra en la inmigración ilegal. 'Los satélites pueden detectar las rutas que se usan para acceder a la Unión Europea', señala Luis Mariano González, jefe del departamento de procesamiento de datos de la firma española de ingeniería GMV, que participa en el proyecto. 'El Seosat alcanza una resolución de 2,5 metros, no llega al detalle de distinguir a una persona, pero es capaz de detectar barcos o pateras', apunta este experto.