Laboral

Los emprendedores vienen de la zona euro

Un tercio de los alemanes, belgas o irlandeses en España es autónomo

El número de trabajadores que tiene su propio negocio en España supera los tres millones de personas y ha crecido en casi un millón en los últimos diez años, coincidiendo con la adopción del euro. Son precisamente los residentes procedentes de la unión monetaria los más emprendedores del régimen de la Seguridad Social española, incluso más que los españoles.

Así, según los últimos datos del Ministerio de Trabajo facilitados ayer, el 20% de los trabajadores inscritos en la Seguridad Social procedentes de los países de la zona euro tiene su propio negocio frente al 17% de los españoles y al 18% de la UE-27.

De esta forma, se observa que prácticamente uno de cada tres alemanes, belgas, irlandeses u holandeses que residen en España trabajan como autónomos en su propio negocio. Pero, paradójicamente, el mayor porcentaje de trabajadores por cuenta propia de toda la UE no pertenece a ningún país de la zona euro sino a Reino Unido, ya que el 40% de los procedentes de este país que residen en España tiene su propia empresa.

La mitad de los extranjeros tienen sus negocios en comercio y hostelería

Como era de esperar, son los inmigrantes extracomunitarios, que suelen tener menos recursos para instalarse en España, los que menos porcentaje de autónomos registran: sólo el 6% de ellos trabaja por cuenta propia.

Si bien en este último colectivo hay excepciones. Es el caso de los chinos, ya que un tercio de este grupo lo forman trabajadores autónomos, en su gran mayoría empresarios del comercio y la restauración.

En el lado contrario, los menos emprendedores de todos los extranjeros son los bolivianos. Así, de 50.640 trabajadores inscritos en la Seguridad Social procedentes de este país sólo 688 están en el régimen de autónomos (1,3%).

Los datos del último Anuario Estadístico de Inmigración del Ministerio de Trabajo, el 30% de los autónomos extranjeros tienen su negocio en el comercio y la reparación de vehículos; seguidos del 20,5% en la hostelería; el 16% en la construcción y el 15% en actividades inmobiliarias.

A estos datos hay que añadir las buenas perspectivas de crecimiento del colectivo de autónomos extranjeros. De hecho, según destacó ayer la Federación de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), casi la mitad de los nuevos trabajadores por cuenta propia registrados entre enero y julio de este año eran extranjeros.

Para el presidente de esta asociación, Lorenzo Amor, 'hay que resaltar que los autónomos extranjeros crecen a un ritmo ocho veces superior al de los españoles, ya que éstos se incrementaron un 2,8% en lo que va de año, mientras que los primeros aumentaron un 23% desde enero'.

La incorporación de los ciudadanos rumanos y búlgaros a la Unión Europea en enero pasado ha tenido mucho que ver en este fuerte avance del número de trabajadores extranjeros por cuenta propia. Así, el hecho de que los trabajadores asalariados de estas dos nacionalidades tengan aún ciertas limitaciones para trabajar en España, frente a sus compatriotas autónomos, que no tienen los mismos condicionantes, ha propiciado que los trabajadores por cuenta propia rumanos hayan pasado de 4.101 en julio de 2006 a 25.424 en julio de este año; y los búlgaros, de 1.242 a 4.326.

Esta tendencia de los extranjeros a convertirse en autónomos dará paso en los próximos años a 'un mayor número de actividades empresariales, cada vez más complejas y heterogéneas, en cuanto a tamaño y actividad, como ha ocurrido antes en otras sociedades como la de Estados Unidos, Reino Unido o Alemania', señala el libro El empresariado inmigrante en España, editado por la Fundación La Caixa.

Los fraudes afectan a la afiliación de extranjeros

La Seguridad Social perdió 19.353 cotizantes extranjeros en el mes de julio pasado, lo que dejó la cifra total de afiliados procedentes de fuera de España en 2.015.397. De esta forma, julio fue el primer mes en el que se redujo el número de cotizantes extranjeros desde diciembre de 2006, cuando el sistema perdió 56.727.

Estos descensos de los afiliados extranjeros en los meses de julio y diciembre, son la prueba de que este colectivo de trabajadores está, al igual que los españoles, afectado por la práctica empresarial fraudulenta de dar de baja a los trabajadores en épocas vacacionales (Navidad y verano) para no abonar las cotizaciones y el salario de esos días a sus empleados.

Al margen de esta circunstancia, el número de extranjeros que cotiza al sistema crece mes a mes, si bien de forma mucho más moderada que hace un año. En concreto, en julio pasado el ritmo de crecimiento de este colectivo era del 7,8%, casi la mitad de lo que crecía hace un año (13%).

En teoría, esto refleja cierta normalización del fenómeno inmigrante en España. Además, desde la incorporación de Rumanía y Bulgaria a la Unión Europea, se ha producido un trasvase estadístico, ya que los ciudadanos procedentes de estos dos países han dejado de ser inmigrantes para ser considerados comunitarios.