Mal presagio

El Nikkei pierde un 5,41%, su mayor caída desde los atentados del 11-S

Malos augurios para la jornada de hoy. El índice Nikkei de la bolsa de Tokio se ha hundido al cierre, al perder 874,81 puntos, el 5,41%, hasta los 15.273,68 puntos, a causa de la crisis hipotecaria en Estados Unidos y el encarecimiento del yen.

Se trata del tercer cierre consecutivo de pérdidas para el selectivo tokiota, que durante la sesión llegó a perder hasta 886,39 puntos, un 5,5%, más que tras los atentados del 11 de septiembre en EEUU, perdiendo todo lo ganado durante los últimos doce meses de negocio.

Desde la apertura de hoy, el parqué tokiota, el segundo mayor del mundo por capitalización, se hundió en una espiral de pérdidas que ni siquiera las compras selectivas de ciertos títulos especialmente devaluados consiguió frenar.

"Parece que estamos viendo una furia vendedora ligada al pánico que están viviendo los ''hedge funds''", explicó a la agencia de noticias "Kyodo" el analista de Cosmo Securities, Toshikazu Horiuchi, quien añadió que este tipo de fondos se está apresurando a vender para asegurar su liquidez.

Más inyecciones

El Banco de Japón (BOJ) inyectó esta mañana 1,2 billones de yenes (10.435 millones de dólares) en el mercado monetario para paliar los problemas de falta de liquidez. Se trata del mayor aporte ingresado por el BOJ en los mercados desde que el pasado viernes se desató la crisis financiera estadounidense, y el segundo mayor desde el pasado 29 de junio, cuando ingresó 1,5 billones de yenes (13.043 millones de yenes) en una acción de mercado abierto.

La entidad emisora intervino en el mercado después de detectar que los tipos de interés se encontraban en torno al 0,54%, por encima de su objetivo fijado en el 0,5%. Esta inyección es el segundo aporte de la autoridad monetaria nipona en dos jornadas consecutivas y el cuarto de las últimas cinco jornadas laborables.

En total, el BOJ inyectó en el mercado 27.825 millones de dólares en los últimos siete días, con el objetivo de disipar las crecientes dudas de los inversores sobre la liquidez de los mercados internacionales ante la crisis hipotecaria de Estados Unidos.