Tormenta financiera

La espiral bajista toma el control de los mercados financieros

La volatilidad extrema causa estragos en todo tipo de activos: acciones, deuda, divisas...

El panorama de los mercados ha dado un giro de 180 grados en poco más de un mes. Se ha frenado en seco el chorro de liquidez que les había estado alimentado, y las inmejorables expectativas económicas y empresariales están en entredicho. Tras años de alzas sostenidas, los inversores viven sesiones como la de ayer, en las que el pánico da paso, vertiginosamente y en cuestión de minutos, al rebote técnico. Pero, más allá del nervio del día a día, el comportamiento de los parqués da muestra de la magnitud del estropicio. La volatilidad ha alcanzado cotas olvidadas; la del S&P 500 se situó ayer en 31,23 puntos, máximo desde enero de 2003, tras vivir el índice una sesión no apta para cardiacos. Aunque triunfaron las compras, los expertos advierten que la volatilidad, además de ser mala compañera de viaje, se retroalimenta al superar los 30 puntos.

Todos los activos y áreas geográficas se han visto salpicados. El eje Tokio-Fráncfort-Nueva York ha vuelto a funcionar a la perfección: lo que comienza siendo un mal presagio en Asia se convierte en un hecho altamente probable en Europa y termina confirmándose en Estados Unidos. 'Podríamos decir que los mercados financieros han entrado en modo pánico, en el que los inversores toman las decisiones movidos exclusivamente por las expectativas del corto plazo y donde no existe medida de ninguna clase', explica Ángel de Molina, analista de Tressis.

Credit Suisse aseguraba en un informe que la jornada de ayer fue crucial para el porvenir de los mercados financieros: 'Si las autoridades monetarias no actúan de forma contundente y concertada, nos podemos ver abocados a un mercado con las condiciones financieras más restrictivas en mucho tiempo'. Pese al grito de socorro del banco suizo, no hubo ninguna intervención concertada ayer -el BCE prefirió no inyectar liquidez-, pero sí un importante latigazo bajista que se ha comido los avances anuales de la mayor parte de la renta variable europea. 'Estamos presenciando un efecto dominó, porque el temor ha ido traspasándose de un mercado a otro', señala José Luis Martínez de Campuzano, analista jefe de Citigroup. Así, desde el pasado 20 de julio, el Euro Stoxx 50 pierde un 10,2%; el S&P 500, un 9,1%; el Nikkei, un 10,9%; y el Bovespa brasileño, un 17,4%. El epicentro de la crisis, el mercado de deuda, ha sufrido violentos bandazos, dando pie al denominado 'vuelo hacia la calidad'. El rendimiento del bono estadounidense a 10 años ha bajado 53 puntos básicos desde comienzos de julio, hasta el 4,649%, y el alemán, unos 43 puntos hasta el 4,246%. Mientras, el índice Itraxx Crossover, que mide cuánto se paga de más por la deuda basura, se sitúa en los 357 puntos básicos, frente a los 233 de finales de junio.

Los movimientos en divisas también se han dejado sentir, de tal forma que el dólar ha escalado cerca de un 3% frente al euro desde el 20 de julio, al mismo tiempo que el yen ha ido ganando terreno frente a la divisa europea y estadounidense. La moneda nipona experimentó una subida del 3% frente al dólar, la mayor alza diaria desde octubre de 1998, y tocó su récord desde junio del año pasado en los 112,01 yenes. 'Esto prueba que la liquidez proveniente de la operativa carry trade está abandonando el mercado, uno de los factores que habían sustentado las alzas', explica Jaime Trujillanos, gestor de Urquijo. Ni siquiera el oro, considerado el activo refugio por excelencia, está actuando como tal en los actuales momentos de tensión. Así, la onza del metal precioso cede un 4,4% desde el pasado 20 de julio y se pagaba ayer a 653 dólares.

En el lado positivo, la normalidad llegó ayer al mercado interbancario europeo, puesto que el tipo a interés a un día se sitúo en el 3,925%, muy lejos del 4,6150% que llegó a tocar el jueves 9 de agosto. Los expertos continúan apelando a las sólidas bases que sustentan los mercados. 'De momento, no hay ningún elemento que nos haga cambiar la visión, aunque no es descartable algún latigazo ', asegura Miguel Colombás, responsable de inversiones de Popular Gestión.

Lo que alimenta las caídas

1. Los sistemas VAR. Las elevadas dosis de volatilidad juegan en contra de este tipo de sistemas de control de riesgo. 'Todos los gestores habían implantado métodos para evitar caídas, pero no están funcionando', señala Javier Martínez, consejero de A&G. Estos sistemas obligan a vender ante un determinado riesgo de mercado, lo que provoca una espiral de retrocesos y es uno de los mayores riesgos actuales, según Credit Suisse.

2. El carry trade. Había sido habitual entre los inversores: 'Se endeudaban en monedas asiáticas a bajos tipos de interés para después comprar activos en cualquier parte del mundo', explica Ángel de Molina. Según el FMI, la cantidad comprometida en esta operativa alcanzó la histórica cantidad de 170.000 millones de dólares en 2006, pero la actual escalada del yen revela que están deshaciéndose las posiciones deudoras en la divisa nipona.

3. La reducción del apalancamiento. Los inversores que tenían posiciones apalancadas (estaban invirtiendo con dinero que realmente no poseían) están viéndose obligados a vender para que las pérdidas no se multipliquen. En este apartado entran en juego los hedge funds, caracterizados por invertir con un elevado nivel de endeudamiento.

4. El análisis técnico. Se han perforado importantes niveles técnicos en los principales mercados del mundo. El Dow Jones ha perdido los 13.000 puntos con gran violencia, un nivel clave según los expertos que abre la puerta a más caídas y que supone un soporte que, al ser perforado, desata las órdenes de venta stop loss, lo que acelera las caídas. Por su parte, el Ibex 35 ha bajado de los 14.380 puntos, donde se situaba su soporte más cercano.

Para evitar males mayores

Diversificar.'Es el clásico consejo de siempre, pero en el actual momento cobra especial sentido: si se ponen todos los huevos en la misma cesta el peligro de verse atrapado por una depreciación muy acusada de un activo determinado aumenta', señala el experto de Tressis. De hecho, uno de los grupos de inversores más afectados han sido los que invertían en productos que hasta el momento se consideraban seguros, como los fondos monetarios.

Cubrirse. 'Una de las mejores alternativas a la hora de afrontar el riesgo es utilizar instrumentos derivados como escudos contra las caídas', explica José Manuel Villamor, director de Inversiones de A&G. Con todo, las opciones y los futuros son herramientas que pueden utilizar los inversores más sofisticados, como los gestores, pero suelen estar fuera del alcance de los pequeños ahorradores.

Reducir el riesgo'Ante la que está cayendo, recomiendo mantener la calma y no deshacer posiciones a lo loco', señala José Luis Martínez de Campuzano. Desde A&G indican que sería 'apropiado reducir el riesgo en las carteras que tuvieran más de un 30% en renta variable como primera medida'. Otros expertos ya comienzan a hablar de que llega el momento de comprar.