BCE

La dificultad de abrir y cerrar el grifo del dinero

Velar por la estabilidad de precios, pese a ser el objetivo primordial del BCE, no es el único. La autoridad europea, sin descuidar la primera tarea, debe garantizar el buen funcionamiento del sistema bancario y de crédito de la zona euro, y para ello dispone de un conjunto de instrumentos de política monetaria.

La labor por la que es más conocido el BCE es la de fijar los tipos de interés oficiales, referencia a partir de la cual los bancos se prestan dinero entre sí. Pero, además, acomete operaciones de financiación -entre las que se incluyen las inyecciones de liquidez que realizó entre el jueves pasado y el martes- en el mercado abierto para controlar que los tipos de interés estén de acuerdo con su objetivo.

Las principales operaciones se realizan de manera regular, con una periodicidad semanal y un vencimiento habitual a una semana. Se ejecutan mediante subasta: los bancos realizan sus solicitudes de préstamo y el BCE destina la cantidad de dinero que considere oportuna a un tipo mínimo igual al oficial. En definitiva, la principal fuente de financiación del sistema bancario. Estas operaciones rondan los 290.000 millones de euros, más del doble de lo que colocó el BCE el pasado jueves.

El BCE también proporciona financiación a más largo plazo mediante operaciones mensuales, con vencimiento a tres meses. Su funcionamiento es igual que el de las operaciones anteriores. En ambos casos las subastas -para las que los bancos han de aportar garantías- las ejecutan los bancos centrales de cada Estado de la zona euro.

Las inyecciones de liquidez que hemos visto en los últimos días se englobarían dentro de las llamadas operaciones de ajuste. Son intervenciones que se realizan en respuesta a fluctuaciones inesperadas de la liquidez en el mercado. El pasado jueves, ante el miedo a una contracción del crédito, algunos bancos dejaron de prestar dinero a otros bancos en el mercado interbancario. Eso llevó el tipo de interés interbancario muy por encima del 4% oficial, cuando generalmente suele estar tan solo entre 7 y 10 puntos básicos por encima.

El mercado interbancario es la segunda fuente de financiación de los bancos, después de las subastas semanales del BCE. Si aún así necesitan fondos, optan por utilizar la llamada facilidad marginal de crédito, que permite obtener liquidez a un día de los bancos centrales a un tipo de interés generalmente un punto básico por encima del de referencia. 'Cuando el tipo interbancario supera este tipo de interés se realizan las operaciones de ajuste', comenta un portavoz del BCE.

Una liquidez que se evapora con la misma facilidad que llega

El Banco de Japón, al igual que el resto de bancos centrales, inyectó liquidez al sistema la semana pasada para tratar de restablecer la normalidad en el mercado. Pero con la misma facilidad con la que los bancos abren el grifo, lo vuelven a cerrar.

Así, el Banco de Japón retiró ayer dos billones de yenes del sistema (12.700 millones de euros) como consecuencia de la caída de los tipos de interés, un síntoma de que hay suficiente liquidez en el sistema. Con estas operaciones el Banco de Japón ha retirado ya 19.400 millones de euros desde el martes a través de la venta de deuda.

Otro buen síntoma ayer era la caída del tipo interbancario en EE UU por debajo del oficial.