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La 'guerra' de Prosegur, en las calles de São Paulo

Al español que llega a São Paulo puede llamarle la atención la continua presencia en el inabarcable estado brasileño (de una extensión similar a la de España) de tres compañías españolas. Las oficinas bancarias del grupo Santander se encuentran por todos sitios, las cabinas de Telefónica aguantan estoicamente en vertical y los potentes blindados de Prosegur patrullan constantemente las calles.

Los vehículos de la compañía española de seguridad en Brasil -más de un millar- parecen carros de combate de un potente ejército al servicio de Stryper (el grupo de música heavy de los años ochenta que siempre vestía de negro y amarillo). Aparentemente más preparados que los que circulan por España, los blindados de Prosegur aportan cierta sensación de seguridad en una ciudad como São Paulo (18 millones de habitantes sólo en la ciudad), a falta de una mayor presencia policial.

Por esta razón el atraco sufrido esta semana por Prosegur en la capital ha sido un duro golpe para la compañía española -que ayer cayó en Bolsa un 3,6%- y para los que anhelan allí vivir con seguridad.

Una banda de asaltantes compuesta por 10 personas robó 5,17 millones de dólares (cerca de 3,7 millones de euros) de un edificio de la compañía. Los ladrones usaron dinamita para volar una pared, iban armados con granadas y fusiles AR15 y se llevaron su botín en apenas 10 minutos, a pesar de que el edificio queda muy cerca de un cuartel del Ejército.

Un portavoz de la compañía en España explicó ayer a este diario que las cámaras de vigilancia captaron el atraco, que no hubo heridos y que el dinero robado está asegurado y 'no supone ningún perjuicio' para sus clientes. Según las primeras informaciones, los atracadores podrían haber contado con información interna.

Este último punto es especialmente doloroso para la empresa. 'Los empleados de Brasil posiblemente estén más comprometidos con la compañía que en cualquier otro país', dice un ejecutivo de Prosegur Brasil que prefiere mantener el anonimato. 'Una vez un guardia de Prosegur salió de nuestro edificio y el que estaba en la puerta notó que había ganado volumen; lo pararon y resultó que se había atado al cuerpo fajos de billetes. El hombre que fue pillado recorrió el edificio entre los silbidos de todos sus compañeros', cuenta para mostrar ese compromiso de los empleados con la compañía.

El ejecutivo también recuerda que tuvieron que blindar 'completamente' los automóviles. 'No podían derribar las puertas de los blindados, pero sí había un lugar que podían hacer estallar: los bajos de los vehículos que no iban blindados. Dieron golpes dinamitando los bajos, saliendo de los alcantarillados, así que hubo que blindar los carros de arriba a abajo'.

Prosegur emplea a casi 20.000 personas en Brasil. 'Y en un país como éste, con la pobreza que hay, tener un trabajo fijo en una compañía como Prosegur, que te da acceso a un salario y a un seguro médico, es muy importante', dice. El compromiso de los trabajadores es muy alto, pero el riesgo también es mayor.

El primer mercado fuera de España

Prosegur facturó en Brasil el pasado año 263,5 millones de euros, un 33% más que el año anterior. Se trata del segundo mercado de la compañía por cifra de negocio tras España, país en el que registró unas ventas de 842,7 millones y el más importante en el extranjero, superior a cualquier otro latinoamericano y al rumano, francés, portugués e italiano. De hecho, la facturación de Prosegur en Brasil es equivalente a la suma de toda la registrada en Argentina, Chile, México, Perú, Paraguay y Uruguay.

La compañía emplea a 20.000 personas en Brasil, sólo 5.000 menos que en España. Este año, Prosegur ya ha señalado que Brasil es uno de los países estratégicos para realizar compras. En 2001 compró la que era líder en seguridad, Jundacella, por casi 269 millones de euros. En 2005 adquirió la competidora brasileña Transpev por 21 millones.