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La inversión en vino, más rentable que en el Dow Jones

Para los fondos británicos que negocian con caldos, los Burdeos tienen los mejores rendimientos

La inversión en vino, más rentable que en el Dow Jones
La inversión en vino, más rentable que en el Dow Jones

Hace ocho años, me percaté que la caja del raro vino Chateau Lafleur Burdeos (Francia) cosecha 1982 que tenía en mi cava era demasiado valioso para beberlo. Lo compré incluso antes de que fuera embotellado, como futuros, por 256 euros, y lo vendí por suficiente dinero como para comprar un automóvil. En marzo, se cotizaba en más de 29.350 euros. Quizá debí de haber esperado.

Con este tipo de apreciación potencial, los inversores están empezando a ver a los vinos de excelente calidad no sólo como un producto de lujo, sino como una inversión que produce considerables rendimientos. 'El 2006 fue el mejor año en un decenio por el rendimiento de las inversiones en vino', explica Miles Davis, cofundador del Fine Wine Fund, de Londres. Davis y su socio William Beck establecieron este fondo de 3,6 millones de euros en agosto, y en los primeros seis meses tuvieron un rendimiento de 10,1%.

Fine Wine Fund es uno de los tres fondos londinenses creados en los últimos años que compran, retienen y venden caldos de calidad. 'El vino como un tipo de activo alternativo está ganando terreno', asegura Davis. 'Estamos apenas en el comienzo'.

Analizando el comportamiento de 50 botellas como inversión de 1983 al 2002, Mahesh Kumar, autor de Inversión en vino para la diversificación de cartera, descubrió que este producto había sido más rentable que el índice industrial Dow Jones, el índice FTSE 100 y el índice de bonos del Gobierno británico, y con una volatilidad menor.

No todos los crianzas se consideran como una inversión. Los mejores rendimientos son principalmente para los tintos de Burdeos de las mejores cosechas: 1982, 1986, 1990, 1996 y 2000. Esto se debe a que éstos tienen antecedentes de calidad y elevados precios, la posibilidad de que su sabor mejore con los años y llevan marcas reconocidas instantáneamente en todo el mundo. También se produjeron en cantidades suficientes para que se les comercialice regularmente. Los franceses de Borgoña, como Domaine de la Romanee-Conti, también son muy buenos como inversión, pero no están disponibles en el volumen que la mayoría de los fondos requieren.

Como con cualquier artículo, la ley de la oferta y la demanda determina el alza o la baja de los precios. El vino de calidad se produce en cantidades determinadas, y cada vez que alguien descorcha uno, el número de botellas de una marca particular disminuye. La rápida generación de riqueza en el mundo está impulsando la demanda, así como la incorporación de nuevos participantes en el mercado procedentes de Rusia, China y el resto de Asia que quieren lo mejor, cueste lo que cueste.

Claro que invertir en vinos también conlleva riesgos. Los precios pueden caer. La Mondotte, un vino de Burdeos que es objeto de reverencia, ya no está tan de moda, y los precios de la cosecha 2000 cayeron un 37% de 2004 a 2006. Es complicado determinar qué es lo que hace a un vino depreciarse, aunque algunos sin gran historia, como los admirados cabernets de California y shiraz de Australia, son especialmente vulnerables.

En el sentido contrario, el positivo, la puntuación que el enólogo estadounidense Robert Parker da a un vino tiene un considerable efecto, explica Miles: 'Los que reciben una calificación de entre 99 y 100 puntos se cotizan a dos veces el precio que los vinos con 97 a 98 puntos'.