Fondos

Los ahorradores y el mercado

La mayoría de los países desarrollados invierten parte de las pensiones públicas en Bolsa

Recientemente conocíamos que el proyecto de ley de reforma de la Seguridad Social, incluye la posibilidad de invertir en Bolsa parte del fondo de reserva de las pensiones públicas, que actualmente asciende a unos 40.000 millones de euros. El ministro de Economía, Pedro Solbes, apuntó que las previsiones son de dedicar a valores de Bolsa alrededor de un 10% del fondo.

Es seguro que la noticia ha alarmado a más de un pensionista español, que si ha tenido alguna vez alguna acción en su poder, ha podido ser alguna matilde. Esto no es otra cosa que títulos de la que tradicionalmente ha sido la compañía española más grande, Telefónica, llamadas así como curioso resultado de un anuncio de 1967 en que el actor José Luis López Vázquez animaba a comprar acciones de esta compañía, al grito de: '¡Matilde, que he comprado telefónicas!'

Valga la simpática anécdota para ilustrar el bien conocido hecho de que los inversores españoles son especialmente conservadores y la inversión en renta variable sigue representando hoy en día un porcentaje relativamente bajo del total del ahorro financiero. Incluso se han oído voces ante la mencionada noticia de que la idea es una temeridad y que no se puede poner en riesgo la hucha de las pensiones.

Un repaso rápido a la industria de los fondos de inversión nacional pone de manifiesto que el porcentaje de fondos de renta variable puros se quedaba por debajo del 15% del total a final de junio, ello a pesar de las fuertes revalorizaciones de las carteras de estos fondos en los últimos años. La suma de fondos mixtos varios eleva el porcentaje total invertido en Bolsa, pero todavía se queda claramente por debajo de otros mercados vecinos tradicionalmente conservadores, como el italiano, el francés o el alemán. Los datos de las pensiones privadas, según Inverco, apuntan a que la inversión total en renta variable se situaba en el 23% a cierre del año pasado. Así, cotejamos como los inversores del producto de ahorro privado que más se asemeja al fondo de reserva de las pensiones públicas, de modus propio, deciden colocar un porcentaje en Bolsa muy por encima del 10% que tiene previsto el Gobierno para el fondos de las pensiones públicas.

La realidad a nivel global es que prácticamente todos los países desarrollados llevan tiempo invirtiendo parte del dinero de las pensiones públicas en Bolsa. Eso sucede no sólo en los países anglosajones, tradicionalmente con una cultura más proclive a la inversión en renta variable, sino también en otros países más conservadores.

La lógica de esta decisión la resumía en unas pocas palabras el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, diciendo que la inversión en Bolsa es el recurso que más rendimiento da en el largo plazo y justamente el fondo de reserva de la Seguridad Social es una inversión por tiempo. Por ello, dedicar un porcentaje prudente y razonable a este tipo de activo debiera potenciar el rendimiento total obtenido por el fondo.

Estas afirmaciones las suscribiría cualquier profesional del mundo de la inversión, aunque conviene en este punto matizar el concepto de largo plazo. En el lenguaje que se utiliza habitualmente en la industria, los asesores e inversores normalmente considerarán largo plazo cualquier periodo a partir de 5 años inclusive. Sin embargo, un análisis de las series históricas de los índices más longevos y de referencia, como puede ser el Dow Jones, deja claro que éste es un periodo en el que se pueden sufrir pérdidas importantes. Incluso, existe alguna etapa concreta histórica de 15 años, donde un inversor entrando en el momento más alto de un periodo de subida y saliendo en el final de la caída, puede haber experimentado la desagradable experiencia de no ganar dinero alguno.

Tomando periodos más largos, las revalorizaciones están aseguradas y en honor a las palabras del gobernador del Banco de España, se puede afirmar que a más largo plazo la Bolsa muestra unas subidas anuales superiores a las de otros tipos de activos, como pueden ser las letras del Tesoro y los bonos. El concepto de un fondo con vocación permanente, como el de reserva de las pensiones, se adapta, por tanto a los potenciales beneficios de la inversión en Bolsa.

Un último punto a tener en cuenta es que si no queremos tener sorpresas por el camino lo recomendable es invertir en acciones de grandes compañías, pertenecientes a los índices bursátiles de los principales mercados desarrollados, como Europa y EE UU.

Análisis. Algunas reglas de inversión

Es un tópico, pero contratar pensiones privadas desde una edad laboral temprana es una buena decisión financiera.

La inversión inmobiliaria ha sido adoptada por muchos españoles como la mejor pensión posible. La decisión ha sido acertada para numerosos españoles, pero es previsible que las rentabilidades no sean tan altas en las próximas dos o tres décadas.

Los trabajadores más jóvenes deben aprovecharse del largo plazo hasta su jubilación y tener una exposición a fondos de Bolsa alta. Los que están cerca de la jubilación deben ser más conservadores.