Lealtad, 1

La otra trampa de la liquidez

La trampa de la liquidez es un concepto económico que indica que, cuando los tipos de interés son extraordinariamente bajos, el efecto de una nueva bajada de tipos es nulo y la política monetaria pierde su eficacia. No obstante, se puede encontrar en la Bolsa otra trampa de la liquidez, una trampa inútil porque no tiene más objeto que el autoengaño, pues es una trampa al solitario. Ese manido de que la Bolsa no caerá porque hay dinero, como si el dinero fuese un ente que toma las decisiones por sí solo.

Se podría preguntar a los responsables de Bear Sterns su opinión acerca de la liquidez. O, mejor aún, se les podría haber preguntado antes o después de haber tenido que rescatar con una inversión millonaria un fondo de inversión de alto riesgo.

Este fondo sufrió severas pérdidas por la crisis de las hipotecas subprime en Estados Unidos. El fondo entró en pérdidas y no pudo atender las peticiones de reembolso de los clientes. El paquete de rescate es sólo algo inferior al organizado para salvar al LTCM, aquel hedge fund puesto en marcha por la materia gris de un puñado de premios Nobel y que dejó de ser rentable cuando los mercados, caprichosos ellos, dejaron de hacer lo que esperaban los matemáticos. Los inversores perdieron su dinero y, en fin, ocurrió lo de siempre.

No obstante, antes de la crisis hipotecaria el fondo de Bear Sterns era uno de tantos productos innovadores que están tan en boga. Uno de estos productos que aseguran rentabilidades desligadas de los mercados, gracias a sus inversiones en CDO, estructuras complejas y poco líquidas de transferencia de riesgo crediticio. Pero estas ventajas se tornaron en inconvenientes. Desligado del mercado no significa garantizado, y la iliquidez de los activos causó el colapso. El dinero se fue a su casa, Bear Sterns se quedará con un buen montón de activos de baja calidad y el mercado puede darse por enterado de este nuevo aviso.