Mercados

Los tipos a largo plazo español y alemán logran máximos desde 2002

Hay miedo al crecimiento. La bondad de los datos económicos que se van conociendo pesan en el ánimo de los inversores, que temen que los tipos de interés sigan subiendo a nivel global. Ayer, el rendimiento de los bonos a largo plazo subió con fuerza y tumbó de nuevo a las Bolsas. El Ibex perdió un 1,36%, hasta 14.725,9 puntos.

El enigma de la renta fija, el conundrum, como definió Alan Greenspan al descenso del rendimiento de los bonos en plena fase alcista de subidas de tipos, se está resolviendo. En las últimas sesiones, la rentabilidad de la deuda a largo plazo se ha disparado a nivel global, a medida que los datos económicos han aflorado temores inflacionistas. Los grandes inversores, en definitiva, están vendiendo deuda pública.

El rendimiento del bono a 10 años estadounidense alcanzó ayer el 5,120% el nivel más alto desde julio de 2006, en la subida más alta en más de dos años. En la misma senda, el bono alemán y el español rentaban al cierre el 4,551% y el 4,590%, máximos desde noviembre de 2002.

'El contexto económico mundial sorprende de forma positiva. Pero ahora los mercados no valoran de esta forma, sino que han considerado los riesgos a que lleva una prolongación de la fase alcista del ciclo actual', comenta en una nota José Luis Martínez, economista de Citigroup.

La subida del interés de la deuda advierte de futuras tensiones inflacionistas

La caída del precio de los bonos, que se mueve a la inversa que el rendimiento, arrastró ayer a los mercados, ante las perspectivas de que el rendimiento de la deuda llegue a un nivel en que gane atractivo en términos relativos frente a la inversión en Bolsa, ahora que los índices salen de máximos.

Los mercados de valores europeos cerraron con descensos que se vieron confirmados por la apertura a la baja de Wall Street. El Ibex 35 se dejó un 1,36%, que le llevó a perder la cota de los 14.800 puntos hasta cerrar en 14.725,9. En cuatro sesiones el índice ha perdido un 5% de su valor, superando el desplome de finales de marzo motivado por la crisis de Astroc.

Las inmobiliarias se llevaron de nuevo ayer la peor parte, si bien fueron los grandes valores, Santander (-1,85%), BBVA (-1,80%) y Telefónica (-1,15%), los que más pesaron en la caída.

En el resto de Europa cabe destacar el descenso de la Bolsa de Estocolmo, que cedió un 3,77%, arrastrado por las recomendaciones negativas para el sector de automoción y el anuncio de Gobierno de que colocará en Bolsa parte de la empresas estatales. En Wall Street, el Dow Jones perdió un 1,48%, un 1,77% el Nasdaq y un 1,76% el S&P 500.

'Las rentabilidades de la deuda han repuntado con fuerza del último mes, capitalizando positivamente la mejora de la percepción cíclica en EE UU y el nuevo flujo de bonanza proveniente del cuadro macro de la zona euro', explican los analistas de Banif en una nota.

La mejora de las perspectivas económicas y la subida reciente del petróleo, por el que ayer se pagaba sobre los 71 dólares el barril, han despertado el miedo a una subida de los precios, lo que aleja de momento las rebajas de tipos en EE UU y casi confirma subidas en Europa.

'Las tensiones recientes de la deuda comienzan a generar cuestiones casi olvidadas', comenta José Luis Martínez. '¿No estarán advirtiéndonos de un repunte futuro de la inflación? Es algo que produce escalofríos, considerando que los bancos centrales han defendido hasta el momento que las expectativas de inflación del mercado están controladas.'

El dividendo va perdiendo lustre

A la hora de analizar el atractivo de Bolsa y deuda, los inversores comparan la rentabilidad por dividendo de la primera, con el rendimiento interno de la segunda; o lo que es lo mismo, si los dividendos que pagan las empresas son mayores que el cupón que pagan los bonos.

Esta comparativa parte de la base de que el bono se mantiene hasta vencimiento, con lo que la caída del precio en el mercado secundario no afecta a la rentabilidad obtenida. También se toman como referencia los dividendos pagados por la empresa durante el ejercicio anterior o los estimados para el presente.

Según estos parámetros, la deuda ha ganado atractivo frente a la Bolsa, a medida que ha ido elevándose la tasa interna de retorno (TIR) o el rendimiento de los bonos. 'Si la TIR sube y se mantiene la rentabilidad por dividendo, la deuda gana atractivo', explica Enrique Borrajeros, socio de Abante Asesores.

En la actualidad, tan sólo dos compañías del Ibex rentan más por dividendo que el 4,59% que renta la deuda a 10 años: Endesa, con un 6,5%, y Telecinco, con un 6,02%. Eso sí, la eléctrica pagó un dividendo extraordinario superior a dos euros por acción en julio de 2006.

De momento, sin embargo, la Bolsa sigue teniendo una valoración más atractiva que la deuda, con un PER de 14,78 veces para el Ibex, frente a 21 veces del bono a 10 años. 'La renta fija siempre cotiza con prima porque es más segura', explica Borrajeros. 'Sin embargo, aún es pronto para entrar en los tramos largos de deuda. Yo esperaría hasta que el rendimiento alcance el 5% o el 5,5%'.