Actividad

El Estado es el principal beneficiado del ciclo expansivo

La participación de los impuestos indirectos sobre la producción en el reparto de las rentas primarias generadas en España ha pasado del 8,7% del PIB al 11,1% en el último decenio. En la actual fase expansiva, la remuneración de asalariados ha sido la gran perjudicada en el reparto.

Ni empresarios ni, mucho menos, asalariados. El principal beneficiario del ciclo alcista que vive la economía española desde hace ya trece años es el sector público. Así lo demuestran las cifras del Instituto Nacional de Estadística: los impuestos netos sobre la producción y las importaciones (en los que no se incluye IRPF ni Sociedades) suponían en 1996 un 8,7% del producto interior bruto, porcentaje que creció hasta el 11,1% el año pasado.

En ese periodo, la participación del excedente bruto de explotación de las empresas en el PIB ha crecido apenas dos décimas (hasta el 42,5%). Así, prácticamente la totalidad del avance de los impuestos en la renta nacional proviene del retroceso de la remuneración de los asalariados, que pasó en diez años del 49% del PIB al 46,6%.

En la distribución primaria de rentas que elabora el INE, los impuestos considerados son IVA, especiales, IBI e importación, y descuenta subvenciones. El incremento de la imposición indirecta ha venido marcado, en buena medida, por el modelo de crecimiento español. El director de Coyuntura de Funcas, Ángel Laborda, afirma que el sesgo hacia el consumo y la inversión en vivienda ha acelerado la recaudación indirecta: 'No ha habido subidas importantes de tipos, sino que han aumentado las bases'.

El modelo intensivo en consumo y vivienda ha elevado la recaudación por impuestos indirectos

Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales, sostiene que el aumento de la actividad ha ido estrechamente ligado con el empleo, y éste a la recaudación. 'Además, hay que pensar que la eficacia de la Hacienda pública es cada vez mayor, consiguiendo aflorar economía sumergida'.

La década larga de expansión de la economía ha venido marcada por la moderación salarial, en un modelo intensivo en empleo cuyas ganancias de productividad (escasas) han ido a retribuir al capital. De hecho, los beneficios empresariales han crecido más que los salarios en los últimos ocho años.

Laborda atribuye esa moderación al fuerte aumento de la oferta de mano de obra, debido a la inmigración y la incorporación de la mujer al trabajo. 'Además, los sindicatos cambiaron de actitud tras la crisis de 1993, en la que se perdió un millón de empleos'.

El peso de las Administraciones públicas en el PIB sube 2,1 puntos en tres años

El actual ciclo expansivo de la actividad ha puesto fin a una tendencia que duraba décadas: la reducción del peso del sector público en la economía. En porcentaje de PIB, ese peso ha pasado del 38%, en 2001, al 40,3% el año pasado, según los datos del Ministerio de Economía y Hacienda. En esos seis años, los impuestos a la producción e importación han elevado su peso 2,3 puntos, hasta el 12,3%, mientras que los impuestos sobre rentas y patrimonio ganaron 1,7, hasta 11,7.

Lejos de imperar la moderación, la tendencia se ha intensificado en los años recientes: desde 2003, el conjunto de las administraciones públicas ha elevado en 2,1 puntos su participación en la economía. Todo ello, en un periodo en el que se han sucedido las rebajas en el IRPF y en el impuesto de sociedades.

El fuerte aumento de la actividad, unido a la trampa de no deflactar las tarifas o hacerlo por debajo de la inflación, ha obrado el milagro.

El efecto de la moderación salarial se reparte entre beneficios e impuestos

Los datos del Ministerio de Economía son contundentes: cada año desde 2003, la remuneración de los asalariados ha crecido cerca de un punto menos que el PIB nominal. Como explica Ontiveros, en estos últimos ejercicios las rentas empresariales aumentan a fuertes ritmos, mientras los salarios no ganan poder adquisitivo. 'Entre tanto, con el mayor empleo se genera más recaudación impositiva', aclara, aludiendo al trasvase de rentas dominante.

En la zona euro, el retroceso de los salarios sigue una evolución similar, aunque desde niveles mucho más elevados que los españoles: en 2006 se situaron en el 64% del PIB, tras perder cuatro puntos en 13 años. La moderación salarial como vía de control de los precios sigue en el centro del debate. Una de sus defensas más vivas pudo verse la semana pasada en Sevilla, en la alocución de Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, ante la Confederación Europea de Sindicatos.