Roberto Lara

'Gestionar requiere humor y sentido común'

Estudió Empresariales y tenía una oferta de trabajo en un banco, pero vio un anuncio en el periódico de una agencia que buscaba a un ejecutivo de cuentas, y cambió su destino. Su agencia ha ganado la publicidad de las Olimpiadas 2008.

Dice que no es nada mediático y que no le gusta figurar porque el protagonismo de Sra. Rushmore está repartido entre sus cinco socios. La agencia ha revolucionado, con su especial sentido del humor para entender la vida, el sector de la publicidad y será la encargada de diseñar la campaña de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Roberto Lara, madrileño, de 48 años, ama a partes iguales su profesión, a la que llegó por casualidades del destino, a Groucho Marx y a su hija Rita, de 21 años, el gran amor de su vida.

Usted, como el resto de los socios, proviene de Tiempo BBDO, ¿por qué deciden independizarse y montar su propia agencia?

Queríamos hacer cosas nuevas y teníamos inquietudes. Coincidimos, en principio, tres personas que nos llevábamos bien, a las que más tarde se añadieron otros dos socios, y decidimos comenzar esta aventura.

¿Cuáles son las bases para que una empresa llegue a buen puerto?

En primer lugar, libertad para poder acertar y equivocarse. Respeto entre nosotros y con todos, y generosidad, porque, en ocasiones, hace falta renunciar a cosas para beneficiar a otras partes en favor de la compañía. Nuestra empresa es bastante familiar porque se han juntado cinco amigos, pero al unir amistad y profesionalidad hay que buscar un equilibrio. Sabemos que hay y habrá dificultades, pero ponemos de nuestra parte para solventarlas. Nuestra actitud se basa en estas tres premisas. Además nos unen más cosas que nos separan.

¿Qué tienen en común?

La ilusión por aportar cosas a este negocio. Llevo 25 años en el sector de la publicidad y es apasionante. Nosotros, además, hemos tenido la gran suerte de trabajar para la mejor agencia de los años noventa en España como ha sido Tiempo BBDO. Hemos desarrollado nuestra carrera y hemos contribuido a que fuera la mejor agencia de este país.

¿Por qué se marcharon si trabajaban en la mejor agencia?

Como suele ocurrir muchas veces en la vida, porque se acabó el amor. Digamos porque habíamos llegado a un punto de desencuentro sobre cómo se tenían que hacer las cosas y decidimos seguir nuestro camino. Nos fuimos de una manera cordial y ellos siguieron su camino y nosotros el nuestro. A nosotros, el tiempo nos ha dado nuestro lugar en el mercado publicitario.

¿No fueron un poco insensatos al montar una agencia en el año 2000, en plena crisis de las puntocom?

La verdad es que lo nuestro fue una mezcla de ingenuidad e ilusión. Coincidió que fue todo en ese momento, pero las cosas no nos han podido ir mejor. Ni en el mejor de nuestros sueños podíamos imaginarnos que nuestros clientes iban a responder como lo hicieron, que han sabido aceptarnos y entendernos. Al final, el éxito depende del trabajo en equipo de todos y del respaldo de los clientes.

Cuando montaron la empresa sólo tenían un cliente, el Atlético de Madrid.

Y nos ha dado visibilidad y nos ha hecho llegar lejos de cara a muchos clientes. Nacimos con un cliente, pero al mes ya teníamos a Coca-Cola, González Byass y Perfumería Gal. Ahora, con los Juegos Olímpicos queremos contribuir a que vuelva ser el mayor acontecimiento deportivo mundial y transmitir los valores de respeto y solidaridad.

¿Qué es lo más difícil de montar un negocio?

La verdad es que no nos consideramos empresarios y hemos montado esta empresa por ilusión y amor a la publicidad. Gestionar es aplicar sentido común y también humor. Además, nuestro desarrollo y crecimiento se ha efectuado de una manera natural. Y repetiríamos todos los pasos realizados, con nuestros sufrimientos y alegrías.

¿Pero algo les habrá dado más quebraderos de cabeza?

Los dos primeros años han sido los más duros, porque no sabes muy bien dónde vas a llegar, sobre todo si se vive un momento de crisis del sector publicitario como nos tocó a nosotros, que además veníamos de una multinacional consolidada. No teníamos apenas recursos, pero nos sobraba ilusión.

'Una empresa no es sólo la cuenta de resultados'

Comenzaron siendo tres personas y tienen una plantilla de 60 empleados, ¿demasiada responsabilidad?

Lo más duro es abrir la puerta y no pensar que hay 60 familias que dependen de nuestro trabajo diario. Hay que ser responsables con los clientes y con toda la gente que trabaja con nosotros. Pero también, si te paras a pensarlo, te puedes quedar paralizado por un exceso de responsabilidad. Así que lo que hay que tener es ilusión y empezar todos los días como si fuera el primero. No se puede vivir anclado ni tomar decisiones pensando en la cuenta de resultados. Una empresa no es sólo la cuenta de resultados.

¿Qué alimenta a la Sra. Rushmore?

Nuestro negocio se basa en las ideas. Si tenemos buenas ideas podremos construir marcas, y eso a su vez hará que nuestros clientes confíen en nosotros. Si todo esto sucede, la cuenta de resultados no debería ser ningún problema. Por ejemplo, el Real Madrid necesita saber a qué quiere jugar en los próximos años, y será entonces cuando le lleguen los resultados. Es un equipo que siempre ha jugado bien al fútbol y ha obtenido logros muy importantes. Lo que tiene que tener claro es lo que quiere ser. Los anunciantes tienen problemas de comunicación y las agencias les tenemos que dar la solución, y para ello es necesario tener ideas.

¿Y cómo se consigue tener las mejores propuestas de creatividad?

Con buena gente, tratando de reinventarnos cada día e intentando conseguir que a los mejores talentos les haga ilusión trabajar en una agencia como Sra. Rushmore.

Después de haber trabajado para una multinacional, ¿qué errores evita cometer?

La clave es saber preparar equipos con talento para cuando llegue el momento de la sucesión, que se ha de efectuar sin traumas. Eso es lo que ha acabado con muchas compañías, que no han sabido afrontar los problemas de egos o de sucesión. Dentro de 20 años no estaré en esta empresa, o estaré de forma testimonial, pero quiero que sea igual o mejor que ahora.