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Invitar a un fondo a la mesa familiar

Los expertos aconsejan el capital riesgo como solución para negocios familiares en crisis.

Al empresario que ha puesto en marcha una empresa le suele llegar más pronto o más tarde la necesidad de dar entrada a nuevos socios. Ya sea para crecer en un mundo globalizado o para solventar una crisis societaria, las compañías que han mantenido una estructura familiar ven como las opciones que se le ofrecen son limitadas. Entre las posibilidades, como la búsqueda de un socio industrial o la venta a los ejecutivos, en los últimos años ha tomado más fuerza la entrada de fondos de inversión.

Sin embargo, parece que es una de la que más recelos despierta entre los empresarios más apegados a su negocio. 'Al empresario le cuesta asimilar a un extraño en el consejo de administración o la obligación de establecer los controles en la gestión que exigen los fondos', explica Jesús Rodríguez, responsable de finanzas corporativas del Banco Santander.

Rodríguez cita como otros aspectos difíciles de asumir para el empresario las complejas estructuras financieras que imponen los fondos en las empresas en las que entran, con un fuerte endeudamiento o la más chocante para un gestor acostumbrado a la estabilidad, la advertencia de que el fondo tiene un horizonte temporal de 4 o 5 años en la compañía, donde espera obtener una rentabilidad del 20% y salir. 'Eso provoca que muchos empresarios mantengan la imagen de que los fondos son casi como usureros, aunque poco a poco está cambiando', asegura Rodríguez.

Muchos empresarios recelan de la presencia de extraños en la compañía

En una jornada sobre las oportunidades y los riesgos de la venta de la empresa familiar, celebrada por la delegación valenciana de la Asociación para el Progreso de la Dirección, varios expertos analizaron los puntos clave en unas operaciones que pueden llegar a ser traumáticas.

El profesor del IESE y titular de la cátedra de Empresa Familiar Josep Tàpies recordó que existen una serie de barreras a la hora de vender, ya sea una parte o la totalidad de la compañía que uno ha creado. 'Pero hay que insistir en que comprar y vender es normal en el mundo de la economía, algo que se intensifica con la globalización, ya que las empresas deben ser mayores para competir. Y esto no lo vamos a poder parar', explica Tàpies.

El experto en empresas familiares propone a los empresarios que se hagan una reflexión: 'Si tengo un proyecto pero no estoy dispuesto a dejar entrar a inversores institucionales o a otros socios, entonces es el momento de dejarlo'. Y es que en una situación así, el crecimiento de la empresa está hipotecado y por tanto cada vez valdrá menos. 'La empresa hay que venderla cuando vale dinero, porque si se deja pasar el tiempo ya no interesará a nadie', explica Tàpies.

La falta de toma de decisiones es un riesgo en una empresa familiar donde los socios -los hermanos, los primos- estén enfrentados. 'Un fondo puede ser útil para conseguir sacar a un socio que no está a gusto. Un accionista pasivo no sirve para nada', afirma Rodríguez, que recuerda que los fondos aportan, además de financiación, una gestión profesional y capacidad de negociación financiera.

Los participantes en el encuentro coincidieron en destacar la necesidad de contar con expertos en la venta de una empresa familiar. 'En muchos casos las empresas de quien primero echan mano es de los amigos. Pero no es el mejor camino', señala Tàpies, que recomienda buscar un asesor financiero. Para Jesús Rodríguez, contar con un asesor es la mejor fórmula para escoger a un socio para la compañía.