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Herencias y divorcios a la espera de un análisis de ADN

Herencias y divorcios a la espera de un análisis de ADN
Herencias y divorcios a la espera de un análisis de ADN

En un episodio de la serie de televisión House, el médico protagonista apuesta con los miembros de su equipo a que un paciente no es hijo de su padre. Para demostrarlo, analiza el ADN de la saliva que los progenitores dejan en sus vasos de café, sin advertírselo. Al final resulta que el niño es adoptado, y que además ya lo sabía, pero el dilema ético sobre el modo en que House obtuvo las muestras queda sin resolver. Dudas morales similares se plantean en España debido a la falta de regulación sobre análisis de ADN con fines identificativos.

Para hacerse un test de paternidad, el único requisito es pagar entre 300 y 600 euros. Cualquiera puede solicitar un análisis del ADN de su hijo, incluso sin contar con el permiso de otro progenitor. En Alemania hace falta permiso de ambos y en Francia sólo el juez puede encargar la prueba, lo que explica que los franceses vengan a España 'para confirmar sus sospechas de infidelidad antes de iniciar un proceso judicial', cuenta Rosario Cospedal, directora general del Laboratorio Genómica, filial de Zeltia, que realiza 350 pruebas de parentesco anuales.

Los divorcios y las herencias son otros de los motivos habituales para realizar una prueba de paternidad. La mayoría de las veces es el padre quien la solicita, y en un 10% de los casos el parentesco no existe, según calculan los expertos. æscaron;ltimamente están creciendo los casos de 'madres inmigrantes que quieren traer a sus hijos con ellas y que deben llevar una prueba a la embajada', añade Jorge Puente, director técnico de Labgenetics. Pero la regulación es necesaria, añade, para casos más complejos. '¿Qué pasa si al niño lo cuidan sus abuelos, quién tiene derecho a hacerle la prueba?', se pregunta.

En Francia la prueba de paternidad sólo la puede autorizar un juez

El vacío legal ha dado lugar, según cuentan Cospedal y Puente, al florecimiento de centros poco fiables, 'porque a la gente le dan igual los certificados, van al más barato', lamenta Puente, cuyo laboratorio 'obtendrá dentro de unos dos meses' el certificado de calidad ISO 17025, expedido por la Entidad Nacional de Acreditación. Por el momento el único centro privado que lo tiene es Genómica, que colabora con el laboratorio científico de la Guardia Civil, otro de los acreditados, junto con el Instituto Nacional de Toxicología.

Las pruebas obtenidas en centros no certificados también pueden valer en un juicio, siempre que no hayan roto la cadena de custodia. 'Las muestras deben mantenerse a una temperatura adecuada y ser vigiladas por personal acreditado para que tengan valor judicial', explica Cospedal. Su laboratorio no acepta las muestras recogidas por los clientes al estilo House, y enviadas por correo, y exige que los clientes acudan a laboratorios con los que tengan acuerdos de colaboración.

'Es decisión de los jueces darles el valor que ellos consideren', señala Fausto Cartagena, teniente de la Inspección Fiscal de la Fiscalía General del Estado. Cospedal confía en que un proyecto de ley 'que está en curso corregirá la situación'. Y Puente lamenta que en la actualidad los jueces prefieren fiarse de centros públicos, estén o no certificados, 'que pueden tardar siete u ocho meses en realizar un test, porque están saturados ya con pruebas criminalísticas, a las que dan prioridad'.

Otro punto que los laboratorios insisten en aclarar es la diferencia entre los análisis meramente identificativos y los diagnósticos, los que buscan enfermedades genéticas. 'Las partes del código que se estudian son totalmente distintas en un caso y en otro', subraya Cospedal, que recalca la confidencialidad de los procesos. Sobra preguntar si gente con ética descuidada, como el doctor House, pasaría su control de calidad.

La genética en los tribunales

'Nadie discute las huellas dactilares como prueba, mientras que las genéticas, que son más fiables, siempre se ponen en duda'. La extrañeza es de Francisco Montes, jefe del servicio de Criminalística de la Guardia Civil, que conoce bien la utilidad de los análisis de ADN en las investigaciones.

Las fuerzas de orden pueden recoger muestras genéticas sin autorización judicial. 'Normalmente la gente no se niega a hacerse la prueba', dice el teniente coronel, 'si hay alguna reticencia se les explica que pueden ejercer su derecho de eliminación de datos, igual que con las huellas dactilares'. Cuando el individuo lo solicita, las autoridades borran los datos si se considera que no tendrán utilidad en futuras investigaciones o si el delito ha prescrito. De este modo no engrosan las bases de datos genéticos de la Guardia Civil, Adnic (de Interés Criminal) y Fénix (de cadáveres sin identificar).

En cualquier caso, para los análisis identificativos basta con una pequeña muestra de saliva, explica Rosario Cospedal, del laboratorio Genómica. Esta empresa realiza 10.000 muestras anuales para la Guardia Civil. 'A Genómica sólo mandamos muestras para reseñas genéticas, pero no saben a quién corresponden; las pruebas criminales las analizamos nosotros', aclara Montes.

El último caso en que el ADN ha saltado a los medios es el de las pruebas para determinar quién es el padre de la heredera de Anna Nicole Smith, ex modelo de Playboy fallecida en febrero. La prensa supo que el nuevo millonario es un ex novio, Larry Birkhead, en cuanto se le vio salir victorioso de la Corte Suprema de Nassau con el dictamen de paternidad en la mano.