Telecomunicaciones

Telefónica pierde con Alemania un pulso de 8.470 millones por la licencia UMTS

Primer fallo judicial y primer revés. Telefónica no tiene derecho a que le sean devueltos los 8.470 millones que pagó, junto a TeliaSonera, por la licencia UMTS que tiene en Alemania, según la resolución hecha pública ayer. Tampoco ha conseguido frenar la revocación de la concesión.

Los tribunales eran su última esperanza y, por ahora, le han dado la espalda. La Corte Administrativa de Colonia ha rechazado la pretensión de Telefónica de lograr que el Gobierno alemán le devuelva los 8.470 millones de euros que pagó por la licencia UMTS que tiene en el país. De esta cifra, 4.845 millones los puso ella; el resto, los desembolsó su entonces socia, TeliaSonera.

Menos llamativa, pero bastante más posible, era la segunda petición de Telefónica, que también ha sido rechazada. El Gobierno alemán, según el tribunal colegiado, obró conforme a derecho en la revocación de la concesión de telefonía móvil. La operadora española, por tanto, puede quedarse sin licencia en breve.

Se trata de la primera resolución judicial en el contencioso que enfrenta a Telefónica con los Gobiernos alemán e italiano en su pugna por recuperar algo de lo que invirtió en las fallidas y millonarias adquisiciones de licencias para dar telefonía móvil de tercera generación. La firma española se hizo con ellas en 2000 y dos años después decidió poner fin a su expansión por Europa a través del UMTS, congeló todos los proyectos y provisionó en sus cuentas el coste de las concesiones. Totalmente paradas quedaron, de esa forma, las licencias de Alemania, Italia, Suiza y Austria. Telefónica, junto con su socia TeliaSonera, se había gastado en ellas casi 12.000 millones de euros.

La española pedía conservar la licencia o recuperar el importe pagado por ella

TELEFÓNICA 7,82 0,05%

El problema es que estas concesiones conllevaban compromisos de despliegue de red e inversiones que, por supuesto, no se cumplieron. Y los Gobiernos se aferraron a estos incumplimientos para decretar la revocación de las licencias de Telefónica, con la intención de recuperarlas y repartirlas entre el resto de los operadores o de volver a subastarlas. Sólo Austria permitió a la española vender la concesión.

Entonces comenzó el pulso judicial de Telefónica con Alemania, Italia y Suiza, siempre con la intención de recuperar todo o una parte de lo invertido. Por ello, en sus peticiones a los tribunales siempre reclama dos cosas: la devolución de la cifra pagada en la subasta o la posibilidad de recuperar la licencia, con la intención de revenderla o alquilarla si lo permite la regulación.

La Justicia alemana ha sido la primera en contestar y el sentido ha sido negativo. Telefónica no cumplió los compromisos de despliegue de red que estaban fijados en 2003 y por eso perdió su licencia, dice la resolución judicial.

Ahora, la operadora tiene un mes para recurrir porque si no se ejecutará la revocación. Y éste será su próximo paso. El siguiente estadio judicial es un tribunal federal y, en caso de decisión negativa, todavía hay una posibilidad de recurso más antes de que el fallo sea definitivo.

La operadora confirma que negocia con PT para comprar Vivo

Vivo puede cambiar pronto de manos. Sus dueñas al 50% así lo han reconocido a través de dos hechos relevantes redactados a petición de la Bolsa de Brasil, donde cotiza la filial de telefonía móvil.

Tanto Telefónica como Portugal Telecom (PT) reconocieron ayer oficialmente que se han reunido no una, sino varias veces, con el objetivo de buscar una solución para Vivo. La española es la más contundente: 'Se han venido manteniendo conversaciones ... en relación con el futuro accionariado' de la compañía brasileña. Portugal Telecom, en cambio, prefiere eludir el tema accionarial y habla de que se negocian 'alternativas estratégicas' para Vivo.

Las dos coinciden, eso sí, en que todavía no hay acuerdo. Y no lo hay porque Portugal Telecom pide un precio por su 50% de Vivo que Telefónica considera elevado y porque la operadora lusa necesita invertir parte del capital que saque por su participación en otro negocio, a ser posible en Brasil.

Por ello, aunque Portugal Telecom ha dejado de luchar y ha aceptado vender a Telefónica su participación, la firma del acuerdo definitivo puede todavía retrasarse hasta que todas las piezas encajen.