La batalla energética

El árbitro al que expulsó su propio reglamento

La obsesión de Conthe por la independencia, el rigor y la transparencia choca con la maraña política, financiera y jurídica de una opa viciada.

Cuando el árbitro de un partido de fútbol recibe quejas de los dos equipos en liza, difícilmente se le podrá achacar el haber favorecido a uno. Las espaldas de Manuel Conthe, en una constante a lo largo de su mandato, han soportado palos de todo tipo a lo largo de una operación, la de Endesa, en la que han tomado partido jueces, reguladores -del mercado español o comunitarios-, cajas de ahorros, empresas, periodistas de todo pelaje y, obviamente, políticos de varios colores y nacionalidades. Como todo árbitro, seguramente Conthe haya errado. Y puede, también, que haya cobrado demasiado protagonismo. Pero no ha sido parcial, y eso ya dice mucho.

Que dimita el presidente del organismo que menos se ha significado en este grotesco culebrón es una paradoja que se puede explicar desde el alto grado de exigencia -consigo mismo y con los demás- que siempre Conthe ha destilado. Gran aficionado a las metáforas y apasionado de Lewis Carroll -publicó un ensayo llamado El mundo al revés inspirado en el escritor británico y dedicado a juegos, paradojas y dilemas económicos-, citaba con profusión la parábola de Humpty Dumpty, para quien las palabras significaban lo que él quería que significasen. No es el caso de Conthe, poco amigo de las medias tintas.

Así, si la independencia, la excelencia técnica y la firmeza en la defensa de sus convicciones han sido los principales activos del todavía presidente del supervisor del mercado, se le puede achacar también un cierto déficit de pragmatismo, una personalidad difícil y un exceso de vehemencia que algunos han interpretado como soberbia. Una combinación que ha jugado malas pasadas a un supervisor que ha debido lidiar con intrigas político-financieras dignas de la Florencia del siglo XVI, poco propicias a su claridad de ideas y a su disposición a explicarlas sin reservas.

Durante la opa de Endesa ha recibido críticas desde todos los frentes

El deber de pasividad

Ya en los primeros compases de esta operación patinó al responder a las injustificadas provocaciones de Manuel Pizarro, tras haberle enviado una carta en la que le recordaba su deber de pasividad ante la opa de Gas Natural. Una medida, por cierto, no prevista en la ley, al igual que otras decisiones acerca de Endesa. La maraña de intereses tejida en esta opa se mezcla con una regulación que deja enormes flancos a los avispados despachos de abogados. Conthe, anglófilo declarado, ha tratado de sentar jurisprudencia donde no había leyes para buscar la imparcialidad, pero no es infalible y, además, topó con demasiados intereses y con una CNMV que, obviamente, no siempre comparte sus tesis.

Por ejemplo, primero obligó a Eon a poner un precio definitivo a Endesa en un sobre cerrado para, después, permitirle modificar su oferta a la luz de la irrupción de Enel y Acciona. Al tiempo, decidió paralizar la oferta de estas dos empresas durante seis meses, un paquete de medidas que el consejo de la CNMV aprobó por un ajustado cuatro a tres. Si las reservas de los consejeros de la CNMV ante esta clase de decisiones fueron por la palmaria inexistencia de base legal para hacerlo o por el trasiego de presiones que ha marcado esta opa -pese a que en apariencia es un consejo poco politizado- es algo que sólo ellos saben.

En todo caso, no parece normal que un presidente de la CNMV se exponga a quedar en minoría en una votación tan relevante como la que proponía sancionar a Acciona y Enel, ni que dimita poniendo por testigo al código que lleva su nombre. Pero es un punto débil característico de Conthe que la tozudez al llevar sus obligaciones a las últimas consecuencias conduzca, a veces, a consecuencias no deseadas.

A la espera de sus explicaciones, posiblemente su dimisión le honra a él pero hace un flaco favor a la imagen de independencia de la CNMV por la que él luchó más que nadie. Como Juan Fernández-Armesto y Pilar Valiente, la política tiene que ver con la marcha de Manuel Conthe, si bien en este caso ha sido él quien ha decidido marcharse víctima de un reglamento, de su propio cuño y basado en el rigor, la transparencia y la independencia, difícil de cumplir en estos tiempos.