Lealtad, 1

Un mes intenso y clarificador

Ayer se cumplió un mes desde que comenzó el último desplome bursátil. El 27 de febrero, la volatilidad extrema de la Bolsa china sirvió de excusa para generar una oleada de ventas en los mercados mundiales. Una segunda oleada arreció días después cuando varias firmas hipotecarias de alto riesgo se declararon en suspensión de pagos.

Ha sido éste que termina un mes intenso y bastante clarificador. La volatilidad que ha aflorado en los mercados no ha sorprendido a casi nadie. La mayoría de las casas de análisis comentaban ya en enero que era necesaria una corrección, un saneamiento, para que las Bolsas pudieran atacar nuevas cotas. Efectivamente, este mes ha venido a recordar que las Bolsas que suben mucho y rápido terminan por caer.

Más allá de los aspectos puramente bursátiles, han saltado algunas chispas; señales que convendría no perder de vista. La crisis hipotecaria en Estados Unidos ha puesto de manifiesto un problema del sector financiero del país del que aún está por ver el alcance. Es decir, si se ceñirá al mercado hipotecario o terminará por afectar al conjunto de la economía.

La última reunión de la Reserva Federal también ha sido un revulsivo, porque por primera vez en muchos meses la Fed ha cambiado su discurso, dotándose de flexibilidad para bajar los tipos si fuera necesario y, en cualquier caso, cambiando el sesgo alcista de su política a uno más neutral. Aunque las Bolsas acogieron la decisión con subidas, el comunicado no deja de indicar que las dudas sobre la economía han aumentado.

Dicen los analistas que no es de recibo que las Bolsas hayan recuperado en tan poco tiempo lo perdido en las últimas semanas. El Ibex, por ejemplo, cotiza sólo a un 2% de los niveles del 26 de febrero. Tampoco las perspectivas económicas y de beneficios de las empresas estadounidenses son boyantes: en el mejor de los casos se espera una ralentización.

La Bolsa sigue siendo la mejor opción para canalizar los ahorros. Pero el todo vale se está agotando.