Asesoría

Se venden consejos bursátiles por 18.000 euros

El limbo legal de la asesoría bursátil facilita las prácticas abusivas.

Se venden consejos bursátiles por 18.000 euros
Se venden consejos bursátiles por 18.000 euros

Se suele decir que los economistas son aquellas personas que se pasan media vida previendo lo que va a suceder y la otra media explicando por qué no sucedió aquello que habían augurado. Predecir el futuro de la Bolsa es tarea arriesgada y es un campo abonado para que pícaros se disfracen de sesudos analistas bursátiles.

Francisco, un pequeño inversor madrileño que prefiere no dar su nombre completo, se fió de la profesionalidad de Hat Trick Equities (HTE), una pequeña asesoría bursátil de Las Rozas, ciudad cercana a Madrid. 'En noviembre pagué 18.000 euros a cambio de asesoramiento. He perdido los 18.000 y los 42.000 euros que invertí en unos warrants siguiendo las indicaciones de HTE. Y, encima, la empresa ha desaparecido', se lamenta.

Como Francisco, hay al menos otros cinco afectados más. Dos de ellos ya han iniciado los trámites para interponer una demanda por la vía penal y el resto lo está considerando. Aseguran que han perdido en total unos 250.000 euros, entre pagos por comisiones y dinero que se ha volatilizado en Bolsa. Aunque sospechan que son muchos más los afectados.

Perder dinero en Bolsa es tan común como ganarlo. Más extraño es cobrar 18.000 euros simplemente para que le digan a uno dónde invertir su dinero. Pero no es manifiestamente ilegal. La actividad de asesoría bursátil no está regulada, y una sociedad mercantil puede ofrecer servicios muy similares a la inversión -siempre y cuando no capte ahorro- sin control alguno.

El caso de HTE ilustra el poder de la persuasión y del verbo implacable. Los clientes de HTE firmaron un contrato -al que ha tenido acceso Cinco Días- en el que aceptaban pagar unas comisiones que están fuera de la lógica del mercado y de la práctica habitual del sector. Los afectados dicen que les aseguraron que la operación no entrañaba riesgo. Aunque reconocen que en el contrato no se garantiza la rentabilidad.

El documento se firmó en el mes de noviembre, cuando el Ibex avanzaba imparable hacia un año histórico. En esos momentos a veces se olvida que absolutamente nadie, ni el analista más sagaz de Manhattan ni el cajero de la caja rural del Toboso, puede asegurar una rentabilidad por encima del precio del dinero.

Los que ahora lamentan haber confiado en HTE, invirtieron entre 50.000 y 60.000 euros en la compra de un warrant del BBVA a un precio de ejercicio de 19 euros. De la inversión hay que descontar un 30% que antes de la compra se quedó la asesoría. Cuando el warrant venció, el pasado 15 de diciembre, las acciones del BBVA nunca habían superado los 18,60 euros. Conclusión, todo el dinero se había esfumado. Este tipo de operaciones tan agresivas pueden reportar grandes plusvalías pero también, como sucedió, se puede perder todo.

Francisco explica cómo los convencieron: llegaron con un coche de lujo, los invitaron a él y a su socio a comer en un caro de restaurante y, entre plato y plato, lograron ilusionarlos. 'Nos dijeron que tenían información de primera mano, que la inversión era segura y que íbamos a obtener grandes beneficios'.

La mayoría de afectados eran inexpertos en el mercado bursátil y los sedujeron por teléfono. Uno de ellos, llegó incluso a hipotecarse para aprovechar esa 'oportunidad única' que según le decían no podía perderse. Ahora, endeudado y 'avergonzado', lamenta el día que sucumbió a los cantos de sirena de HTE.

Junto a su dinero, también desaparecieron los expertos que guiaron sus inversiones.

Víctor Ramos, que aparece en el Registro Mercantil como administrador único y accionista de HTE, declaró que está tan sorprendido como los clientes por la desaparición de la empresa y culpa directamente a Mónica Fresnillo, la otra accionista de HTE, que también figura en el Registro. 'Regresé de la luna de miel en diciembre y en la oficina ya no había nada', se excusa Ramos, que asegura que está en tratamiento psicológico por lo sucedido. Defiende que en HTE había clientes que ganaron mucho dinero. Sobre los contratos en los que se pagaba una desorbitada comisión asegura que él no tenía el control real de la empresa y que, como administrador, firmaba multitud de documentos sin conocer exactamente su contenido.

SCB toma el relevo

Los afectados defienden que HTE sigue operando pero bajo otro nombre y en otra oficina. 'El mobiliario es el mismo, son la misma gente', dice con convencimiento uno de sus clientes. Se refieren a SCB, iniciales que responden al pomposo nombre de Siempre Comisiones Bajas. Según el Registro Mercantil, Mónica Fresnillo, accionista de HTE, es la socia única de esta asesoría que también opera desde Las Rozas y que se fundó en diciembre. El mismo mes que HTE dejó de responder las enojadas llamadas de sus clientes.

Fresnillo, que ya en el año 2003 estuvo vinculada a otra asesoría financiera presidida por Víctor Ramos, declinó hacer cualquier declaración para este periódico.

La CNMV controlará a las asesorías

Hat Trick Equities era una asesoría bursátil que en ningún momento operaba con el dinero de ningún inversor. Simplemente recomendaba operaciones a sus clientes y eran ellos quienes daban la orden a su banco o intermediario. HTE no tenía la obligación de estar inscrita en la CNMV ni estaba sometida a sus controles, que probablemente habrían censurado algunas de sus prácticas.

Ahora el Gobierno planea aumentar el control sobre este tipo de sociedades. Economía trabaja en un proyecto de ley que obligará a las asesorías bursátiles a inscribirse en la CNMV. Así

el organismo presidido por Manuel Conthe tendrá más capacidad e información para detectar posibles fraudes, y los clientes de las asesorías podrán verificar que la empresa que guía sus inversiones cumple los requisitos legales. Aunque al no operar con fondos ni gestionar directamente la cartera de sus clientes, deberán cumplir menos requisitos que las entidades de inversión.

Actualmente el problema de la CNMV es doble. Como las empresas no están registradas, no tiene información sobre sus prácticas. Y como no están sujetas a su normativa, no puede intervenirlas ni pedir su cierre hasta que no se resuelve un largo trámite administrativo. Así, ha optado por advertir al público, de forma preventiva, sobre aquellas entidades de las que tiene indicios de que captan ahorro sin permiso.