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Terapias biológicas contra el rechazo en trasplantes

La historia de los trasplantes está a punto de dar un paso de gigante. Diez países europeos, entre ellos España, se han unido para investigar lo que todavía es una incógnita para la ciencia: los mecanismos biológicos que permiten evitar el rechazo de un trasplante sin necesidad de recurrir a los fármacos inmunodepresores.

Uno de los grandes retos de la medicina actual es lograr que el enfermo que recibe un órgano viva el mayor número de años sin rechazar el injerto. La inmunodepresión -como se conoce al frenado del sistema inmunológico- con fármacos es costosa y tiene efectos secundarios sobre el organismo. Su uso aumenta el riesgo de que los pacientes desarrollen infecciones, tumores, lesiones vasculares o alteraciones del metabolismo de los lípidos y los hidratos de carbono.

El objeto del proyecto es buscar los mecanismos biológicos que permitan a los pacientes trasplantados evitar el rechazo sin necesidad de utilizar permanentemente inmunodepresores.

El primer paso del proyecto, que concluirá en 2010 y que ayer presentaron en Madrid el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, y el director de la Organización Nacional de Trasplantes, Rafael Matesanz, consistirá en desarrollar test diagnóstico fiables que permitan predecir qué pacientes pueden aguantar el trasplante sin recurrir a las medicinas y buscar genes y moléculas que induzcan a la inmunotolerancia.