Lealtad, 1

La reaparición de Greenspan

La incapacidad para saber retirarse a tiempo es un defecto demasiado extendido en las esferas del poder, y libros de texto y hemerotecas pueden dar innumerables ejemplos. Alan Greenspan ha acaparado protagonismo en las últimas semanas, precisamente cuando la Bolsa ha sufrido graves pérdidas. Después de señalar la semana que empezaron las ventas que existía un tercio de probabilidades de que Estados Unidos entrase en fase de corrección, ayer comentó que los problemas de las empresas hipotecarias que operan en el segmento subprime se extenderán al conjunto de la economía. Y que si los precios de la vivienda repuntasen un 10%, no habría problema.

No tiene nada de malo que un ex responsable monetario con una cierta debilidad por los micrófonos comente sus perspectivas económicas. Pero dedicarse a agitar unas aguas que ya están bastante revueltas, en parte por consecuencias de sus propias decisiones, parece un tanto fuera de lugar.

Cierto es que la tradición bancaria estadounidense es bien diferente de la europea. Pero, salvada esta matización, es un hecho que el endeudamiento familiar con el que los consumidores estadounidenses han mantenido la economía en movimiento ha sido facilitado desde las autoridades monetarias. Que ayudaron a superar la severa crisis bursátil de 2000 con un leve impacto económico, pero a costa de una larga lista de desequilibrios y de inflar la burbuja inmobiliaria.

Pero desde 2003 las condiciones de mercado han mejorado paulatinamente, y no se ha apreciado una especial beligerancia de la Reserva Federal a la hora de vigilar el riesgo derivado de un parón inmobiliario e hipotecario. Warren Buffett, el Pepito Grillo de los mercados -que el año pasado cobró poco más de 150.000 euros-, alertó hace ya varios años de los problemas que plantean las sociedades que asumen riesgo y después lo venden a terceros. Problemas en términos, sobre todo, de transparencia, pues la declaración y contabilización de los derivados de crédito no está regulada.

La banca de Wall Street fomentó el crecimiento del negocio subprime, y queda por ver hasta qué punto los riesgos están controlados. Aunque la historia reciente de la innovación financiera no es muy halagüeña.