EDITORIAL

La trampa del reformado

Fomento tiene paralizada la licitación de las obras de remodelación de las autovías de primera generación porque aún está buscando un mecanismo para corregir el abuso de las constructoras en las ofertas, con bajas temerarias de precio, que suelen sobrepasar hasta el 25%. Tiene todo el sentido del mundo buscar una salida a esta práctica generalizada en el mercado de la obra pública, pero los administrados no pueden esperar eternamente la solución mientras soportan el deterioro de la infraestructura.

La Administración tiene dos alternativas: expulsar a toda oferta que rebaje el precio fijado en más de un determinado porcentaje o sacar la obra a concurso sin indicación de precio y elegir la mejor oferta en coste, calidad y calendario. Pero lo que desde luego debe desterrar es el maniqueo sistema de las bajas temerarias que se compensan sistemáticamente con los reformados interminables en tiempo y dinero.