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Oficinas para los abogados del siglo XXI

Oficinas para los abogados del siglo XXI
Oficinas para los abogados del siglo XXI

Nos trasladamos a tiro de piedra'. En Serrano 37, nueva sede del bufete Davis Arnold Cooper en Madrid, han estado todo el fin de semana de mudanza. El pasado viernes, los socios de la firma se afanaban en mangas de camisa por dirigir la labor del grupo de operarios encargados del traslado. 'Los socios estaremos de guardia hasta el domingo, porque el lunes tiene que estar todo listo y en pleno funcionamiento', explicaba Manuel Rodríguez de Bethencourt, socio del bufete, al tiempo que supervisaba las idas y venidas de los operarios.

La mudanza de Davies Arnold Cooper es la última, hasta el momento, de una generosa lista de cambios de sede llevada a cabo en el sector de la abogacía. Ya se trate de la decoración interior del nuevo edificio, su estilo arquitectónico o ambas cosas, todos esos cambios de ubicación apuntan a una misma dirección: abandonar el clasicismo que tradicionalmente ha caracterizado la imagen externa de los despachos de abogados para sustituirlo por un estilo moderno en el que el diseño y la luminosidad ocupan un lugar destacado. 'Teníamos claro que queríamos un espacio donde nuestro equipo se sintiera cómodo y a gusto trabajando. El diseño de la sede, repleto de espacios abiertos y muy luminosos, refleja perfectamente los valores de innovación y transparencia que queremos transmitir', señala Miguel Gordillo, socio director de Garrigues. En el inmenso atrio acristalado de la nueva sede del bufete, en la calle Hermosilla de Madrid, sólo hace falta levantar la vista para observar el interior de las oficinas y los despachos, donde desde hace un año el personal de la firma se ha acostumbrado a trabajar sin paredes opacas que les oculten del exterior.

El complejo, obra de Rafael de la Hoz, consta de 16.000 metros cuadrados divididos en tres edificios, una zona ajardinada y 119 plazas de garaje. En el interior, decorado en tonos claros y con un mobiliario funcional, el espacio dedicado a los clientes ocupa un 20% de la superficie total. 'Tenemos el privilegio de estar en pleno centro de Madrid con las ventajas que esto supone para nuestros clientes. Ellos, precisamente, han estado muy presentes en el proyecto y así lo hemos reflejado ofreciéndoles un espacio propio con más de 30 salas de reuniones', apunta Gordillo.

En la nueva sede de Uría Menéndez destacan el auditorio y la biblioteca

El reto de ser el primer bufete en ocupar un edificio completo marcó la mudanza que en 2005 llevó a cabo Uría Menéndez. El destino fue un inmueble emblemático de 9.469 metros cuadrados y 11 alturas, utilizado anteriormente como sede de Endesa y construido en 1984 por el arquitecto Eleuterio Población. En el interior de la nueva sede destacan poderosamente dos elementos: el auditorio y la biblioteca, cuyos enormes ventanales dan directamente a la calle y recuerdan la estética de una librería abierta al público. Una vez en su interior, filas y filas de estanterías repletas de manuales de Derecho copan el espacio, junto a mesas preparadas para sumergirse a fondo en el estudio. 'Nuestro objetivo ha sido racionalizar el espacio, mejorar nuestras instalaciones y sistemas informáticos, permitiéndonos seguir creciendo. Entre otras cosas, disponemos de más sitio para la biblioteca y gestión del conocimiento y de un auditorio para actividades de formación y promoción', señala Rafael García Llaneza, socio de la firma. El bufete aunó el traslado a la nueva sede a un completo cambio de imagen corporativa, uno de cuyos elementos fue la modificación de su denominación, que pasó de Uría & Menéndez a Uría Menéndez.

Los pioneros en acometer un traslado de estas características fueron, sin embargo, Gómez Acebo & Pombo, que en julio de 2002 se acomodaron en uno de los dos edificios de las Torres Kio. 'Cada año y medio desde esa fecha hemos ido copando media planta más hasta llegar a las cinco plantas y media que tenemos actualmente. Entre nosotros y otro inquilino ocupamos todo el edificio', apunta Manuel Martín, socio director de la firma.

Martín todavía recuerda cómo en aquellos primeros momentos hubo a quién le extrañó la zona elegida por el bufete para ubicar su sede, lejos del entramado de calles en el que se encuentran la mayor parte de las firmas legales. 'Quizá no parecía lo más adecuado al principio, pero si se piensa en profundidad todo el Madrid de negocios crece hacia el norte y eso hace inmejorable la situación de nuestras oficinas', señala. Entre las ventajas de que disfrutan los 240 abogados de la firma destaca la luminosidad del edificio y una decoración moderna en la que no se han escatimado elementos de diseño.

Luz natural y una espléndida terraza es parte de lo que ha ganado Pérez-Llorca con su traslado, hace algo más de año y medio, al edificio que ocupan actualmente en la calle Alcalá, entre la Puerta de Alcalá y la Plaza de Cibeles. 'Estamos encantados con el cambio. Se trata de un edificio muy representativo de lo que somos hoy por hoy, situado en un lugar emblemático de la ciudad, con más espacio (disponemos de unos 5.000 metros cuadrados) y con una mejor distribución', señala Constanza Vergara, directora corporativa del la firma. La nueva sede cuenta con un auditorio, una planta dedicada a salas para los clientes y despachos amplios para todos los abogados.

Pese a no haber llevado a cabo un cambio de sede reciente, son muchos los grandes bufetes que en los últimos años han sustituido una estética clásica por la luminosidad y los tonos claros. No se trata de una mera cuestión de gusto, sino principalmente de un transformación de imagen y de cultura corporativa. 'Para KPMG Abogados, la localización de las oficinas tiene un gran valor estratégico. La modernidad de nuestras instalaciones también son el reflejo de la apuesta del bufete por la innovación, acorde con las últimas herramientas tecnológicas que ponemos a disposición de nuestros clientes', señala Ramón Pallares, socio director responsable del Área Legal de la firma, situada en Torre Europa.

Para Ernst & Young Abogados, el edificio Picasso, sede de sus oficinas desde 1989, fue la respuesta a la fusión de Ernst Winney y Arthur Young que dio origen a la firma actual. 'Buscamos Torre Picasso porque, al margen de ser un edificio emblemático, es muy céntrico y nos proporcionaba el espacio que necesitábamos', recuerda Eduardo Sanfrutos, socio director del Área Fiscal de la firma. En el caso de Landwell-PwC, sin embargo, el gran cambio aún está por venir. 'Tenemos previsto trasladarnos a mediados de 2008 a nuestras nuevas oficinas en el parque empresarial Foresta en las Tablas', señalan fuentes de la firma.

El crecimiento y la tecnología han pesado singularmente en la elección de Baker & Mckenzie. 'Nuestra sede es reflejo de nuestra vocación de servicio al cliente y nuestro crecimiento. Prestar un servicio de alta calidad exige disponer de unas oficinas que no sólo estén en el centro de negocios, sino que cuenten con los últimos adelantos tecnológicos, explica Maite Díez, socia directora.

En algunos casos, como en el de DLA Piper, el cambio a unas oficinas modernas refleja mejor la idiosincrasia de la firma. 'Nosotros estábamos en un palacete antiguo, muy señorial y muy representativo. Pero ese estilo no reflejaba el dinamismo y los valores que queremos transmitir', apunta Kenneth Bonavia, socio de la firma. Otra de las razones para optar por el cambio de sede fue coordinar el estilo de la oficina de Madrid con el resto de las oficinas de la firma en el mundo.

Mudarse en un fin de semana sin perder ni un papel

Tras el trajín de cajas y paquetes que el pasado viernes desbordaba la recién estrenada sede del bufete Davis Arnold Cooper, en Serrano 37, se adivinaban meses de planificación. 'Llevamos un tiempo largo coordinando y preparando el traslado. Lo que queda ahora es lo más rápido', explicaba la tarde del viernes Manuel Rodríguez de Bethencourt, socio de la firma. Las nuevas oficinas, en las que el clasicismo arquitectónico convive con un diseño interior elegante y moderno, se han seleccionado con un doble objetivo: dar respuesta al crecimiento que está experimentando el despacho y apostar por la mejora del entorno de trabajo de los abogados. 'Una de las cuestiones que primó a la hora de elegir la nueva sede fue procurar que las personas trabajasen en el mejor ambiente posible. Todos tenemos un despacho más grande, más cómodo y más luminoso', explica Rodríguez de Bethencourt. Con el propósito de huir de las praderas (espacios comunes donde trabajan varios abogados juntos), en las nuevas oficinas se ha decidido primar los espacios compartimentados, con despachos individuales o, como mucho, para dos o tres personas.

También la tecnología ha tenido mucho que decir a la hora de decidir el cambio de sede. 'La decisión de cambiar se debió, en primer lugar, al crecimiento. Necesitábamos más espacio y una oficina bien situada en la que se pudiesen aprovechar todos los recursos tecnológicos'.

La visión de decenas de cajas repletas de documentos hace inevitable la pregunta: ¿se ha extraviado algún papel en la mudanza? 'Ni uno solo. Todas las cajas están perfectamente etiquetadas y numeradas', contesta Bethencourt con una sonrisa.