Lealtad, 1

La liquidez y la bola de nieve

Si algo tienen claro los analistas sobre el actual varapalo que sufren la Bolsas es que no se justifica desde un punto de vista económico. No hace tanto, apenas unas semanas, se contemplaba para el futuro más inmediato un escenario goldilocks o ricitos de oro, que es como los anglosajones denominan a una situación aparentemente idónea de crecimiento moderado e inflación bajo control.

Sí es cierto, no obstante, que al mercado no le han pasado por alto las últimas declaraciones de Alan Greenspan en las que el ex presidente de la Reserva Federal advertía de la posibilidad de que la economía estadounidense entre en recesión para finales de este año. Hubo de salir después el actual banquero central de EE UU, Ben Bernanke, para reafirmar el escenario actual que maneja la Fed, esto es, que habrá desaceleración, pero que será suave.

Así que, sin obviar el devenir económico, no parece que la coyuntura haya cambiado de un día para otro como para justificar el castigo que sufren las Bolsas.

Las razones, más que económicas, son puramente financieras, según cuentan los analistas. A nadie se le escapa que la Bolsa ha subido sin descanso durante ocho meses. Muchas voces venían alertando de que era posible, y deseable, una corrección para poder atacar nuevas cotas.

Luego está la abundante liquidez que hay en el mercado, que ha llegado a convertirse en un problema. Los tipos de interés, a nivel global, han estado en cotas muy bajas durante mucho tiempo. Financiarse, endeudarse, ha sido barato, y mucho de ese dinero ha entrado en los mercados.

Los estadounidenses y los chinos, por ejemplo, se han hipotecado para invertir en Bolsa. Inversores institucionales como los fondos de alto riesgo han aprovechado los tipos bajos que aún rigen en Japón para endeudarse en yenes e invertir en otros mercados.

De repente, la situación se ha dado la vuelta y estos inversores apalancados han tenido que vender, generando el viejo efecto de bola de nieve. Lo difícil, ahora, es saber qué tamaño alcanzará esa bola de nieve.