Lealtad, 1

Sonidos de una canción ya conocida

Los mercados tienen estas cosas: los desplomes son imprevisibles y, habitualmente, vienen motivados por acontecimientos externos. Es difícil, a priori, conocer cuál será el alcance de lo acontecido ayer en los mercados de valores. Es decir, si estamos entrando en una corrección seria o por el contrario las Bolsas recuperarán en los próximos días el ímpetu más reciente.

Lo que sí se puede apreciar son los ecos de una canción ya conocida por los mercados; como un deja vu protagonizado por las Bolsas emergentes.

Venían avisando los analistas sobre los niveles ínfimos de percepción de riesgo que reina en las Bolsas. Cuando los inversores no tienen miedo sus apuestas son, lógicamente, más arriesgadas.

Ayer fue China el país que dio el campanazo de alerta. Las Bolsas del gigante asiático se desplomaron entre rumores sobre las intenciones de las autoridades de meter mano al mercado para evitar la especulación y las prácticas ilegales en la Bolsa.

Una medida como cualquier otra encaminada a mejorar el funcionamiento de un mercado que cotiza desde hace tiempo por las nubes. Curiosamente, esta alerta no vino sola. La tensión por la proliferación nuclear de Irán se ha acrecentado en las últimas jornadas, apreciando considerablemente el precio del petróleo. Entretanto, Alan Greenspan, el ex presidente de la Reserva Federal, advirtió el lunes que la economía estadounidense podría entrar en recesión a finales de este año.

Demasiadas señales, en fin, como para que el mercado las pase por alto. Como no podía ser de otra manera, el aluvión de ventas ha comenzado en los activos de mayor riesgo, básicamente los mercados emergentes. Exactamente lo mismo que sucedió en mayo del año pasado.

Lo deseable es que el patrón de entonces se repita esta vez; que los recortes limpien los mercados en esa sana corrección que tanto anhelan los analistas cuando las Bolsas suben desbocadas. Pero claro, el potencial de las Bolsas hoy en día no es, aparentemente, tan elevado como lo era hace un año.