Directivos

Las emociones mueven los modelos de negocio

Para realizar cualquier cambio hay que contar con las personasDirectivos

Como cualquier persona, las organizaciones también cuentan con una parte racional y otra en la que se hallan las emociones. La primera está formada por las estrategias, la manera de hacer las cosas, los números; la segunda corresponde a las personas.

La estrategia emocional, presentada por la consultora dedicada al desarrollo ejecutivo a través de consultoría, formación y coaching Bethencourt, se establece como un método para equilibrar con los mejores resultados la parte racional y emocional de las compañías.

'Los problemas que tiene una empresa son como los de una persona pero multiplicados por infinito. La estrategia emocional parte de la base de que lo que una persona piensa, hace y siente está sincronizado y esto es lo que debería suceder en el ámbito organizacional', señala Pino Bethencourt, socia directora de la consultora.

Si se adapta esta idea a una empresa real, lo que piensa ésta consiste en la estrategia, lo que hace lo constituye el modelo de negocio y lo que siente está formado por las personas que trabajan en ella, sus emociones y sentimientos.

El capital humano es valorado cada día más en el entorno empresarial. Sin embargo, en la mayoría de los casos no se encuentra sincronizado con la parte más estratégica de la organización. 'Es necesario ser estratégico en lo emocional, ya que la estrategia y el modelo de negocio al que se puede aspirar depende de la gente que tiene una empresa', afirma Pino Bethencourt.

Los expertos aseguran que hay un comportamiento muy común en el ámbito de la empresa en el que lo que no se ve, es como si no existiese. No obstante, en una compañía las emociones son fundamentales. Pero, ¿cómo se hace estrategia emocional? El problema que se plante a la hora de implantar algún cambio en una organización es que, aunque se sepa como empezar, muchas veces no se sabe mantener y crear una continuidad. Los especialistas establecen que es importante tener una visión muy amplia.

El primer paso es saber cuánto tiempo y recursos se tienen. Hay que conocer la ventana de oportunidad del negocio, es decir, el tiempo se hay para llegar a unos indicadores concretos.

La segunda parte de la acción se encuentra en el análisis detallado de la situación actual de la compañía, sus fortalezas y debilidades y qué es lo que la ha llevado al cambio. 'Ante una transformación muchas veces se olvida a las personas y la gente se pone a la defensiva. Hay que saber gestionar el frecuente enfrentamiento al cambio', comenta la experta.

Una vez estudiado el contexto y todos los factores que influyen en la parte emocional, se puede planificar la estrategia. La consultoría de negocio y el asesoramiento externo o coaching se están imponiendo con fuerza en el ámbito empresarial español, ya que constituye una manera más objetiva de acercarse a la organización.

Aprender a pensar estratégicamente

En las empresas existe en muchos casos una falta de perspectiva sistemática que hace derrochar talento y recursos. Pensar estratégicamente es una necesidad en las organizaciones y lo que posibilita la sincronización de la parte racional y emocional de la compañía.

Aunque los expertos señalan que se trata de una habilidad, esta se puede aprender y trabajar. Sin embargo, la experiencia el clave.

'Se puede aprender a pensar de manera estratégica leyendo libros o en un máster, pero lo difícil es aplicarla al mundo de la emoción. Requiere muchísima experiencia y haber vivido situaciones complejas', declara Pino Bethencourt.