Directivos

Los gays, tabú para las escuelas de negocios

Felicidades a Jesús Encinar. El máximo responsable del portal inmobiliario Idealista es un innovador, no sólo desde el punto de vista empresarial sino también personal. Desde hacía tiempo, tenía el empeño de que alguna escuela de negocios liderara en España el movimiento gay, como ya ocurre en la prestigiosa Harvard. De hecho, Encinar es copresidente de la filial española del club de gays de la escuela estadounidense, de la que es antiguo alumno. Sus críticas a las escuelas de negocios, a las que ha tachado de conservadoras, se han escuchado. El Instituto de Empresa ha creado, a iniciativa de un alumno británico, el IEout, una asociación gay como nexo de unión entre este colectivo. A mí me sorprende que las escuelas de negocios que, en teoría, deberían ser pioneras en cuanto a tendencias sociales y empresariales, y rompedoras en favorecer la diversidad, hayan mostrado con tanto retraso su interés por este colectivo.

Creo que la iniciativa llega tarde, y que las escuelas de negocios, esos foros de formación de la clase directiva de este país, tendrían que haber salido mucho antes del armario. Sería un buen remedio para evitar, a través de esa naturalidad con la que creo que deben tratarse la homosexualidad, la igualdad de género o de raza, la discriminación que sufren muchos gays en sus puestos de trabajo. Pero también es cierto que las escuelas de negocios en España, cuyo principal mérito, y hay que reconocerlo, ha sido posicionarse entre las mejores del mundo, en ocasiones pecan de conservadoras.

Tampoco considero que los clubes o asociaciones sean la mejor manera de tratar con normalidad este asunto, porque creo que en muchos casos son reduccionistas y que aíslan a unos colectivos de otros. Y lo que deben fomentar la escuelas de negocios, así lo hacen con las discusiones en clase de los casos empresariales que utilizan como método formativo, es la integración de todos sus alumnos. Pero bueno, algo es algo, y por algo se empieza.

Lo que si me gustaría, y ahí si creo que el Instituto de Empresa puede sumarse un tanto, es abrir la puerta del armario no sólo a los alumnos sino ser pionero y animar a que salgan del armario el resto de los colectivos del campus. Entre 408 empleados, 91 profesores con dedicación a tiempo completo y con más de 200 docentes asociados, estoy convencida de que alguno haberlo, haylo.