Lealtad, 1

El privilegio de la información

La labor del organismo encargado de velar por la supervisión y el buen comportamiento en los mercados financieros es, por sí misma, de características similares a la de Sísifo. Ha de acarrear cuesta arriba una gran roca sólo para volver a empezar una vez haya cumplido el objetivo, pues tal es la cantidad de dinero en danza que nunca falta quien considera rentable saltarse las reglas. Y cuando el supervisor ataca un tipo de fraude, surgen nuevos, en una pervertida versión de la selección natural darwiniana.

El caso de la información privilegiada, o el abuso de mercado, la labor del supervisor es aún más ingrata. Porque para manipular cuentas hay que tener una mínima destreza, pero para comprar un valor que va a ser objeto de opa es tan sencillo como levantar el teléfono. Y ocultarlo, tan fácil como utilizar una persona o sociedad interpuesta.

Una opción es no hacer nada, precisamente por la dificultad de hacer algo. Es lo que ocurría en el mercado español no hace tanto tiempo, cuando traficar con información privilegiada no era ni delito ni falta, sino un privilegio, algo de lo que alardear en el mundillo financiero. El nombre incluso invita a ello.

La CNMV ha tomado el camino contrario, es decir, no sólo hacer algo sino intentar que se note. Trata de dificultar el trasiego de estos datos sensibles y busca la vía del chivatazo. Quizá no tanto para obtener información sino para crear desconfianza entre los aprovechados potenciales. Tiene probablemente un carácter más preventivo que punitivo. Que la información privilegiada es un delito fácil de detectar pero difícil de probar es ya un lugar común. Queda por ver hasta qué punto es fácil o difícil de prevenir.

Es, en todo caso, una cuestión espinosa. Porque, queramos o no, los mercados financieros están orquestados según un modelo anglosajón, que hace de la costumbre ley, y no al revés. La iniciativa de la CNMV es preferible a dejar las cosas como están. Pero por sí sola no basta para desterrar la tentación de convertir la información en dinero de forma ilícita.