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Una 'miniciudad ' desmontable para los temporeros del campo

El arquitecto Javier Terrados diseña unas casas desmontables para los inmigrantes que recogen la fresa

Una 'miniciudad ' desmontable para los temporeros del campo
Una 'miniciudad ' desmontable para los temporeros del campo

Cada año más de 30.000 personas, la mayoría procedente de países como Rumanía, Polonia, Ecuador y Marruecos, viajan a España por una temporada, entre febrero y mayo, para trabajar en la recogida de la fresa, en Huelva. Y no siempre es posible albergar a tal cantidad de gente en condiciones dignas. Muchos de ellos viven durante su estancia en barracones, tiendas de campaña o chabolas, como han denunciado diversas organizaciones. El arquitecto español Javier Terrados ha diseñado una solución que propone como alternativa a las a las infraviviendas.

El proyecto de Terrados, que está siendo valorado para su implantación por el Ayuntamiento de Cartaya, una de las zonas de Huelva con más superficie de cultivo, fue ganador de un concurso de ideas convocado por el Colegio de Arquitectos de Almería para resolver el problema de alojamiento de temporeros. 'Si, en vez de pensar la vivienda como la suma de unas habitaciones, la descomponemos en las funciones que desempeña la vida diaria, como comer, ver la tele, dormir... y asociamos cada una de ellas a un mueble, podremos concebir la vivienda como una asociación de muebles, más que como una asociación de techo y paredes', explica el arquitecto. Las casas que ha diseñado son en realidad muebles alineados que conforman una vivienda.

El prototipo sobre el que trabaja está pensado para albergar a ocho personas, una construcción en L que incluye lo que Terrados llama 'muebles climáticos'. Contra las altas temperaturas de la zona, estas viviendas disponen de 'muebles captadores de brisas', en forma de pequeñas torres, y 'muebles patio', reducidos patios interiores que, en combinación con los muebles brisa provocan corrientes de aire refrescantes.

Las casas proyectadas por el arquitecto pueden ser desmontadas al término de la recogida de la cosecha sin dañar el medio ambiente. Según los cálculos de Terrados, en Cartaya podrían instalarse casas de este tipo para albergar a medio millar de personas, una 'miniciudad' desmontable.

Un estudio realizado por la Universidad de Huelva, dirigido por Mercedes Gordo Márquez, señala que los inmigrantes que trabajan hasta mayo en el campo onubense se ven obligados, en el mejor de los casos, a alquilar viviendas, cuyo precio se dispara en esa época, y en las que viven hacinados. El estudio afirma incluso que las protestas en años anteriores de cientos de estos inmigrantes, que protagonizaron encierros en polideportivos municipales denunciando el lamentable estado en el que vivían, también se debían a que querían evitar dormir en la calle.

'Al no conseguir encontrar una vivienda duermen en la calle, en tiendas de campaña, en furgonetas, casas abandonadas o entre plásticos', dice el informe de la Universidad de Huelva. 'Estas personas no rinden igual en el trabajo y encima se ven obligadas a gastar más dinero al tener que alimentarse en bares', añade el estudio.

El proyecto de Javier Terrados se presenta como una solución digna a esta situación. Aunque al precio de la vivienda en España muchos pensarán que también es una oportunidad para cientos de miles de ciudadanos.