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Alcorcón reabre el debate sobre la xenofobia

Los expertos no temen un brote generalizado de racismo

La localidad madrileña de Alcorcón (165.000 habitantes) intentaba ayer, en medio de un despliegue policial importante y muy visible, recuperar la calma después de los sucesos del fin de semana, cuando casi un millar de jóvenes de nacionalidad española, algunos de ellos escondidos tras un pasamontañas, se dispersaron por el municipio buscando jóvenes dominicanos, supuestos miembros de una banda latina que se vio envuelta el sábado en una reyerta multitudinaria que terminó con tres heridos.

Pero la vuelta a la normalidad no será fácil. Hay nueve detenidos, seis de ellos menores, y un nuevo mensaje -'Alcorcón unido contra los Latin Kings. Es nuestro barrio. Quedada el día 27 de enero en las canchas del Coura'- volando de un móvil a otro convocando a los vecinos de la localidad a luchar contra las bandas.

'No tenemos constancia de que en Alcorcón haya bandas latinas', dijo ayer la delgada del Gobierno en Madrid, Soledad Mestre. La respuesta de los vecinos no se hizo esperar. 'Esto es la guerra del barrio de Alcorcón contra los que vienen de fuera a invadirnos', declaró a Efe Víctor, un joven de 16 años.

El motivo de la concentración juvenil del pasado domingo, los gritos de 'Latin King, fuera' y 'Vamos a matarlos' que corearon muchos de los manifestantes y esta nueva convocatoria vecinal para el próximo 27 de enero, ha hecho saltar la alarma y preguntarse si los disturbios responden a un brote xenófobo en el municipio. El alcalde de la localidad, el socialista Enrique Cascallana, lo rechazó ayer de plano.

No es el único. El psicólogo Javier Urra, ex Defensor del Menor de la comunidad de Madrid, es uno de los muchos expertos que niegan la existencia de racismo en España y menos aún entre los jóvenes. 'La juventud española no es racista, en todo caso es clasista', manifestó a a este periódico tras calificar de 'gravísimo, aunque puntual' el hecho de que un grupo de jóvenes se tomen la justicia por su mano. Urra alertó, sin embargo, sobre la presencia de bandas juveniles en las ciudades españolas y rechazó que los suramerianos se agrupen, como dicen ellos, para responder al rechazo de los españoles. 'No olvidemos que hay dos bandas y que aprovechan cualquier oportunidad de luchar entre ellas'.

El actual Defensor del Menor de Madrid, Arturo Canalda, exige una respuesta policial contundente contra este tipo de agrupaciones y pide que las administraciones públicas no minimicen la señales que da la sociedad, pero sobre propone reflexionar conjuntamente sobre el por qué un grupo de chicos se movilizan de esta manera tan violenta y aceptan una convocatoria que llega por sms. 'Detrás de estos incidentes hay problemas de convivencia y familias desestructuradas. Y debemos ofrecer soluciones'.

La convivencia se aprende en la familia

'Sucesos como los de Alcorcón son una manifestación más de esa forma de estar en la vida que hemos creado entre todos. Ausencia de empatía por el otro, ausencia de compasión, ausencia de culpa...'. El psicólogo José Antonio Luengo reflexiona sobre las razones que se esconden detrás de los sucesos del fin de semana en Alcorcón. En su opinión, se trata de un nuevo problema de convivencia que deriva de un modelo de organización social que recurre a la violencia, física o psicológica, a la hora de resolver los conflictos. 'Por eso es tan necesaria la labor de la escuela', asegura. 'Muchos de estos chicos pertenecen a familias sin referentes y sin límites y donde escasea el tiempo para educar. Pero han de ser las administraciones las que creen las condiciones para que se produzca el encuentro entre padres e hijos', dice.

Este problema también se da en las familias de los chavales sudamericanos que integran las bandas. 'Falta el padre', recuerda el psicólogo Javier Urra, 'eso los explica todo'. Los inmigrantes no tiene tiempo para estar con sus hijos, trabajan todo el día 'y la banda y la calle es su hogar', insiste el ex Defensor del Menor.

Para lograr la convivencia, el respeto al otro y su diferencia, los expertos proponen reeducación y ofertas laborales que permitan a estos chicos encontrar un horizonte vital.

Las bandas juveniles viven en la calle

Sólo tienen entre 15 y 17 años, les encanta la ropa amplia y su música preferida es el hip-hop y el reggaeton. La mayoría

apenas ve a sus padres y las policía tiene dificultades para localizarlos, pues duermen en casas de amigos y novias. Este es a grandes rasgo el perfil de los miembros de los Latin King y los çetas, dos bandas callejeras integradas por sudamericanos que actúan en Madrid. Ambas están organizadas jerárquicamente, con normas y ritos.