Crecimiento

El navegador Firefox aumenta hasta el 23% su cuota en el Viejo Continente

El software libre vuelve a dar un nuevo golpe de efecto con Firefox. El navegador de internet sigue creciendo y recortando cuota de mercado al Internet Explorer de Microsoft. Y la pugna se enciende aún más, porque ambos navegadores publicaron sus nuevas versiones a finales de año, y hay prevista alguna más para 2007.

Si en algo se parecen la tecnología y la política es que tanto una como la otra se desviven cada vez que se publican estadísticas. Y las divulgadas por la firma francesa XiTi hace apenas un mes confirmaban que el uso de Firefox sigue creciendo; su cuota en Europa es del 23%, y del 14% en América del Norte.

En 2004, el 95% de los usuarios de Internet abría el Explorer de Microsoft cuando navegaba. Por aquel entonces se acusaba a la empresa de Bill Gates de haber marginado el desarrollo de su navegador y haber detenido la innovación porque, a falta de competencia, carecía de acicate. Con la entrada del Firefox las cosas han cambiado, globalmente, entre un 10% y un 18% de los usuarios de Internet lo usan ya, según quien elabore los datos. El pasado octubre publicaban su segunda versión y dos millones de personas lo descargaban el primer día, un mes más tarde, en noviembre, Microsoft comenzaba a distribuir la séptima versión de su Explorer. La que desde hace años se ha llamado 'guerra de los navegadores', sigue vigente. En la contienda quedan en un segundo plano Opera, desarrollado por la empresa noruega del mismo nombre, y Safari, de Apple.

Mientras que el aspecto de Firefox es muy similar al del Explorer, algunas de sus funciones han sido avances radicales frente al Explorer (algunos de ellos incorporados en la versión 7.0), como por ejemplo el uso de etiquetas. Toda una legión de programadores desarrolla además pequeñas aplicaciones que son integradas con un simple clic en el navegador.

Su expansión ha hecho que las empresas se preocupen de que sus páginas web funcionen con él

Este crecimiento ha provocado que cada vez más instituciones, desde bancos a universidades u organismos públicos, se preocupen de que sus páginas web funcionen no sólo con el Explorer. Y los estándares web cobran relevancia. Pero además de aumentar la cuota de mercado, la organización que hay detrás del Firefox, la Mozilla Foundation, una institución sin ánimo de lucro creada en 2003 por un grupo de programadores que trabajaban entonces para America Online/Time Warner, ha asegurado su sostenibilidad económica. Ha pasado de unos ingresos de 5,8 millones de dólares en 2004 a 52,9 millones de dólares en 2005, según los datos recientemente divulgados.

Partícipes de esta extensión del Firefox son toda una legión de ciudadanos promueven su adopción organizando por su cuenta fiestas (¿alguien se imagina la celebración de que usa cualquier editor de imágenes?) o creando anuncios de promoción o escribiendo en sus blogs sobre él.

Y todo ello se explica porque para muchos ciudadanos la opción entre Firefox o Explorer es mucho más que una simple elección entre dos programas de software. Aunque algunos enmarcan la decisión en criterios técnicos de funcionalidad, hay otros muchos para quienes se trata de otro frente de oposición más contra Microsoft, y toda una legión que lo considera una ampliación de la batalla por el copyleft, los contenidos abiertos, la anulación de las patentes de software, fármacos o semillas, y el software libre. Todo en uno: la pugna por abrir el conocimiento. En internet, la elección de determinadas tecnologías y las controversias por ella hace tiempo que ha dejado de estas limitadas por estrictos criterios de funcionalidad o eficiencia. Y esto es un síntoma de los tiempos que corren en la red.

Lo que decanta las decisiones en un sentido u otro son otros elementos, los mismos que permiten explicar la participación de los ciudadanos en el desarrollo de proyectos como la Wikipedia, contribuir a las comunidades de software libre o escribir blogs y desarrollar aplicaciones para ellos. La tecnología se juega también (en realidad siempre se ha jugado) en el terreno de lo ideológico y de lo social.

Como un drama de telenovela

Quizás algún ejecutivo de America Online se tire de los pelos cada vez que las noticias muestran los éxitos de Firefox, o quizás nadie recuerde allí que Firefox se gestó en las entrañas de la compañía. La historia de la Fundación Mozilla y de Firefox parece un drama de telenovela. En 1998 Time Warner (que a la sazón se llamaba AOL/Time Warner) compró Netscape por 4.200 millones de dólares. Netscape fue la compañía que comercializó el primer navegador gráfico de internet, el Communicator.

En aquella época había que pagar por él, hasta que Microsoft comenzó a regalar su Explorer y le comió a Netscape el pastel. Después de que Microsoft se hiciera con el mercado Netscape dio un paso absolutamente sorprendente: decidió divulgar públicamente el código de su navegador para que cualquier programador pudieran contribuir a su desarrollo. Mozilla nació de aquello, pero en 2003 Time Warner se desentendió del proyecto y despidió a los programadores que trabajaban en ella. Se creó entonces la fundación Mozilla, que continuaba con el proyecto, y meses después publicaba la primera versión de Firefox. Quizás, algún ejecutivo de AOL siga arrepintiéndose de aquello.