Europa

Bruselas decidirá si aprueba o no la compra de Scottish Power por Iberdrola antes del 16 de febrero

La Comisión Europea ha confirmado hoy que ha recibido la notificación de Iberdrola de su proyecto de compra de la compañía escocesa Scottish Power por 17.100 millones de euros y ha fijado el 16 de febrero como plazo máximo para decidir si la aprueba o no. Cuando termine el plazo, el Ejecutivo comunitario dará luz verde a la operación si considera que no tiene un impacto negativo sobre la competencia o abrirá una investigación en profundidad con una duración de 90 días si detecta problemas. Si Bruselas viera algún obstáculo a la competencia, las empresas podrían ofrecer desinversiones para resolver estas preocupaciones y garantizarse el visto bueno a la operación.

No obstante, Iberdrola ya ha dejado claro que espera que la Comisión autorice la operación en primera fase y sin condiciones a mediados de febrero. La compañía que preside Ignacio Sánchez Galán expuso en su notificación, enviada el pasado viernes, que la operación sobre Scottish no tendrá efectos restrictivos de la competencia en los mercados energéticos en España, Reino Unido o cualquier otro país comunitario.

En la notificación, Iberdrola también incide en que la "complementariedad" de la presencia geográfica de ambos grupos hace que no exista prácticamente solapamiento entre las actividades de ambas en ningún mercado europeo, según fuentes de la compañía. La segunda eléctrica española trasladó a la Comisión que en Europa la compañía escocesa opera casi exclusivamente en el Reino Unido (al margen de un pequeño parque eólico en Irlanda), mientras que, por el contrario, las actividades en la Unión Europea de Iberdrola se concentran principalmente en España, pudiendo calificarse su presencia en el Reino Unido como incipiente (algunos proyectos de parques eólicos en el Reino Unido, todavía en fase de desarrollo).

Por ello, Iberdrola destacó que los solapamientos se reducen a la limitada participación de ambos grupos en los mercados europeos de trading de electricidad y comercio de derechos de emisiones de CO2, en los que en todo caso la cuota conjunta del grupo resultante se sitúa por debajo del 2%. Asimismo, la compañía resaltó que la operación generará "efectos beneficiosos" para la competencia, en la medida en que dará lugar a la creación de un grupo energético internacional, con capacidad para competir con los grandes grupos energéticos ya presentes en la UE.

La eléctrica recordó a la Comisión que la integración de ambas empresas es plenamente coherente con el Plan Estratégico 2007-2009 aprobado por el consejo de administración de Iberdrola el pasado mes de octubre, y con su estrategia de crecimiento y expansión internacional, reforzando la posición de la compañía en un entorno cada vez más competitivo, especialmente de cara al futuro mercado único europeo de la energía.