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Reino Unido liquida sus deudas de guerra con EE UU

Reino Unido liquida sus deudas de guerra con EE UU
Reino Unido liquida sus deudas de guerra con EE UU

La guerra de Irak podría llegar a costarle a EE UU más de un billón de dólares, según advirtió a principios de este mes el ex congresista James Baker. Resulta algo irónico que antes de abandonar el poder -Tony Blair lo hará a principios de verano y Georges Bush en 2008- los dos mandatarios que lideraron la ofensiva en Irak hace ya tres años dejen liquidada otra gran deuda de guerra. Después de más de 50 años, Reino Unido transferirá hoy al Tesoro de Estados Unidos 43 millones de libras (64 millones de euros), correspondientes al último pago de un préstamo para financiar su participación en la Segunda Guerra Mundial y la derrota de Adolf Hitler.

Estados Unidos prorrogó los 4.340 millones de dólares del crédito en 1945, lo que permitió al Reino Unido eludir la suspensión de pagos tras dedicar casi todos sus recursos a la guerra durante un lustro. Desde 1950 Reino Unido ha cumplido con los pagos de la deuda al final de cada año, excepto en seis ocasiones -1956, 1957, 1964, 1968 y 1976- debido a motivos políticos y económicos.

El préstamo, equivalente a 119.000 millones de libras (178.000 millones de euros) al cambio de hoy, representaba el doble del PIB británico de la época. Hoy es parte de los 550.000 millones de libras de deuda del Tesoro, equivalente al 36,4% del PIB.

Para el ministro británico del Tesoro actual, Ed Balls, el préstamo es un símbolo de la amistad entre los dos países, que actualmente son aliados en Irak y Afganistán. Esos conflictos han costado a Gran Bretaña 8.000 millones de libras (12.000 millones de euros) desde 2001. 'Fue un apoyo vital que ayudó a Gran Bretaña a derrotar a la Alemania nazi y a asegurar la paz y la prosperidad en la posguerra'', explica Balls.

El presidente estadounidense de la época, Harry Truman, promovió la necesidad de conceder el préstamo cuando concluyó el programa de ayudas utilizado para abastecer a Reino Unido desde 1941. Los británicos debían entonces 4.200 millones de libras (6.300 millones de euros) a acreedores extranjeros y sus ingresos por inversiones extranjeras y exportaciones se habían reducido a la mitad desde antes del comienzo de la guerra.

John Maynard Keynes, el economista y abogado que entonces era el principal asesor del Tesoro británico, comparó la situación de las finanzas a la derrota militar de Dunquerque, cinco años antes. El primer ministro Clement Attlee lo envió a Washington para pedir ayuda. En lugar de un subsidio, Keynes regresó con el préstamo, a un tipo fijo del 2% reembolsable en anualidades que se estructuraron como una hipoteca. 'Estados Unidos parecía no darse cuenta de que Gran Bretaña estaba en estado de quiebra', explica Alan Sked, historiador en el London School of Economics. El préstamo fue 'condenado por la Cámara de los Lores, pero al final el país no tuvo elección', añade.

Mientras que Reino Unido paga debidamente sus deudas de la Segunda Guerra Mundial, las de la Primera Guerra Mundial siguen intactas. En 1934, los británicos debían a Estados Unidos 866 millones de libras, lo que ajustado con la inflación equivaldría a 40.000 millones de libras hoy (60.000 millones de euros) y ajustado con el crecimiento del PIB a 225.000 millones (335.000 millones de euros), según informa la BBC. Por otra parte, la deuda que otros tenían con el país ascendía a 2.300 millones de libras de entonces. 'Ni la deuda de Reino Unido a EE UU ni las deudas que otros países tenían con Reino Unido han sido revisadas desde 1934, ni han sido anuladas', indica un portavoz del Gobierno al medio británico.