Unión Europea

La UE endurece el examen para los países aspirantes a ingresar en el club

La UE acordó ayer en Bruselas someter a los países candidatos al ingreso a un examen mucho más riguroso. Las futuras adhesiones se supeditarán, además, a una rigurosa evaluación de su impacto desde el punto de vista político, institucional y presupuestario.

Rumanía y Bulgaria son los dos últimos países que se cuelan en la Unión Europea aprovechando el compromiso político de unificación continental adquirido por Bruselas tras la caída del muro de Berlín. A partir de ahora, según las conclusiones aprobadas el viernes por el Consejo Europeo, el proceso de adhesión se someterá 'a una condicionalidad rigurosa en todas las fases de las negociaciones'. Por lo pronto, para los actuales aspirantes (Croacia, Turquía, antigua república yugoslava de Macedonia, Albania, Montenegro y Serbia), el examen cambiará de orden.

'Las cuestiones difíciles, como las reformas administrativas y judicial y la lucha contra la corrupción, se abordarán en primer lugar', advierten las conclusiones del Consejo.

Rumanía y Bulgaria, en cambio, ingresarán el próximo 1 de enero con enormes carencias en todos esos capítulos. Pero como ya ocurriera con algunos países que ingresaron en 2004, la propia dinámica política de la negociación se ha impuesto al análisis técnico de los candidatos.

Las conclusiones del Consejo revelan su intención de evitar que se repita esa experiencia: 'La Unión se abstendrá de establecer cualquier fecha como plazo para la adhesión hasta que las negociaciones estén cercanas a su fin'. En el futuro, además, el ingreso no dependerá sólo de la preparación de los aspirantes, sino también de la capacidad de absorción del propio club.

'Una buena integración requiere que las instituciones de la UE funcionen de modo eficaz y que las políticas de la UE sigan desarrollándose y financiándose de modo sostenible', recuerda el Consejo.

'Tenemos ya una gran Europa, pero debemos tener una Europa mejor', pidió ayer el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Y añadió que 'con los que somos ahora, necesitamos cambios para mejorar la gobernación de Europa'. La Constitución europea preveía la desaparición del derecho de veto en temas de justicia e interior, así como un sistema de voto proporcional a la población de cada país.

Los referéndum de Francia y Holanda frustraron esa reforma. Pero Alemania, país que asume la presidencia de la UE a partir del próximo 1 de enero, intentará trillar el camino para una minirreforma institucional que pueda entrar en vigor en 2009.

España sigue aferrándose a la Constitución y ha convocado para el próximo 26 de enero una reunión en Madrid de los otros 17 países que han ratificado el texto. La mayoría de los socios, sin embargo, se conforma con que el nuevo proyecto recoja la mayor parte posible de un texto cuya entrada en vigor consideran ya imposible.

España recibirá el 35% del fondo para fronteras

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, rebosaba satisfacción tras el Consejo Europeo que concluyó el viernes en Bruselas. 'Las conclusiones son una señal muy positiva para algunos de los asuntos que más afectan a España', aseguró en rueda de prensa. El Consejo, en efecto, apuesta por 'una política global europea de inmigración', sólo un año después de que Zapatero colocara el tema en la agenda comunitaria. 'Me complace que en tan poco tiempo hayamos sido capaces de crear una de las políticas llamadas a figurar entre las más importantes de Europa', destacó el presidente.

Dentro de esa nueva política figura el control de fronteras, al que la UE destinará 1.800 millones de euros hasta 2013. Zapatero calcula que España recibirá el 35% de esos fondos.