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Llámeme Endesa France

Appelez moi Endesa France. Con este eslogan publicitario la eléctrica española tenía previsto lanzar al mercado el nombre con el que intenta desde hace tiempo rebautizar a su filial francesa, Snet, en la que controla el 65% del capital desde hace dos años. Sin embargo, de momento, sólo ha conseguido cambiar la marca pero no la denominación social. La Société Nationale de æpermil;lectricité e Thermique (Snet) es la única filial del grupo español que aún mantiene su nombre original y que no lleva incorporado el de Endesa. Y ello no es fruto de la casualidad, sino de las reticencias que algunos achacan al patriotismo energético que impera en algunos países europeos, especialmente en Francia.

Dichas reticencias le han impedido proceder, una vez más, al cambio de nombre, a lo que se ha opuesto el Estado francés, que posee el restante 35% de Snet, por lo que la eléctrica española ha decidido optar por imponer la marca Endesa France, en tanto consigue modificar también su nombre. Los estatutos de Snet exigen la mayoría absoluta para tomar algunas decisiones, como el cambio de nombre o el de sede social. La nueva marca fue presentada ayer en una rueda de prensa en París, dentro de una campaña algo más descafeinada con el emblema Nuestra fuente de energía: la confianza, en la que se indica que la filial gala es una empresa energética 'de oficio y de corazón'.

La idea del cambio de nombre de Snet viene de lejos y con ella la eléctrica española pretende homogeneizar su organigrama europeo, en el que figuran ya Endesa Italia; Endesa Portugal y la benjamina Endesa Polska. Para ello, se estaba a la espera de que la Asamblea francesa aprobara la nueva ley eléctrica nacional, que incluye, entre otras medidas, la privatización de Gaz de France, en la que el Estado tendrá sólo el 35% del capital. Una vez se produjera el trámite parlamentario, el cambio de nombre se sometería a la aprobación de la junta de accionistas de Snet que se celebró el pasado 22 de noviembre.

El 'patriotismo' energético galo ha frenado el cambio del nombre Snet, por lo que la de Francia es la única filial europea que aún no lleva incorporado la denominación de la matriz española

La privatización de esta compañía, relativamente pequeña frente al coloso EDF, ha sido la primera del sector energético (y por ahora única, si se descuentan las ventas parciales de los grandes grupos) que se ha producido, no sin traumas, en el país vecino. Hasta el punto de que en la ceremonia en la que se dio el relevo definitivo a manos españolas, en septiembre de 2004, algunos percibieron alguna que otra lágrima de origen francés.

Estos sentimientos unidos a la particular situación del consejo de la compañía, en el que se sientan todavía los representantes del Estado (un 35% del capital está en manos de los grupos públicos EDF, Gaz de France y Charbonnages de France) y las centrales sindicales, han supuesto una barrera al cambio de nombre, pese a que se optaba por el término France, en lugar del castellano Francia.

Esta medida, según el sentir del Gobierno francés recogido por Endesa, suponía 'resucitar los fantasmas de la privatización' y recrudecer la oposición a la nueva ley que se ve, sobre todo, privatizadora. Esta fue la razón por la que los socios minoritarios de Snet pidieron aplazar la decisión del cambio de nombre para después de la aprobación de la norma. Pero lo cierto es que en la junta del día 22 los socios galos tampoco respaldaron a Endesa, que optó finalmente por una nueva marca, decisión para la que es soberana.

Razones para el cambio

En la rueda de prensa de ayer, el director de Endesa Europa, Jesús Olmos, aseguró que esta marca es una prueba 'del impulso' que se quiere dar a Francia y representa 'el final de la fase de implantación y el comienzo de su consolidación en el país galo'. El nombre Endesa hace referencia a este impulso y el de Francia 'al momento clave' que vive el sector energético en el país vecino, que se enfrenta, con una demanda creciente, a la liberalización total del mercado, el 1 de julio de 2007.

Además, añadió, la Sociedad Nacional de Electricidad y Térmica (siglas en castellano de Snet) ya no será nacional en un futuro y los planes de desarrollo de Endesa en Francia hacían demasiado reductiva la referencia térmica. La eléctrica pretende dotarse de al menos 200 MW de capacidad eólica, con una inversión prevista de 200 millones de euros, y trabaja en un proyecto de terminal de recepción de gas en Burdeos.

Snet tiene una potencia de 2.500 MW, con una producción de 9.794 GWh y unas ventas de casi el doble.

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