Lealtad, 1

Lo que cambia de un día para otro

Lo que tienen los mercados como el actual, después de casi cuatro años de subidas, es que los nervios están a flor de piel. Y aunque las expectativas de las casas de análisis son alcistas de cara a los próximos meses, no es extraño toparse con momentos de tensión como el de los últimos días, en el que las ventas dominan el parqué en cuanto algún indicador se sale de lo esperado.

A nadie le es ajeno que la psicología es una variable de mucho peso en las Bolsas. Es quizás el factor que nutre de imprevisibilidad a los mercados y hace que su comportamiento a corto plazo sea a veces incomprensible o irracional.

¿Tan diferente es la situación económica del jueves pasado a la del lunes? ¿Tanto han cambiado las cosas en apenas dos días?

Sí es cierto que la volatilidad del mercado de divisas ha elevado la tensión en el mercado, no tanto por lo que ha caído el dólar, como por la velocidad a la que lo ha hecho. Pero también lo es que las Bolsas sobrerreaccionaron el lunes porque las cotizaciones han subido mucho en muy poco tiempo. Lo que ha sucedido en los últimos días es aparentemente una sana corrección, una toma de beneficios imprescindible para que la Bolsa vuelva a atacar nuevos máximos. Al menos así lo interpretan los analistas.

Pero, a priori, es imposible saber cuándo estamos ante una toma temporal de beneficios y cuándo ante el comienzo de una corrección de peso. Cualquier dato, cualquier comentario por parte del presidente de la Reserva Federal puede desencadenar una oleada de ventas en cascada, tal y como sucedió en mayo.

El riesgo de caída es mayor cuanto más suben las Bolsas. Y, sin embargo, es ahora, con los índices en máximos, cuando la inversión en Bolsa se convierte en algo cotidiano sobre lo que se discute en bares y cafeterías. Es ahora, después de cuatro años de subida, cuando el pequeño inversor está entrando en Bolsa. Tarde, como siempre, cuando el riesgo de caída podría ya ser mayor que el potencial de subida. mrodriguez@cincodias.es