Competencia

La City londinense planta cara a Wall Street

La comunidad financiera de Nueva York advierte de la competencia de plazas como Londres o Hong Kong.

Cuando la globalización ha puesto contra las cuerdas a una industria estadounidense clave para una región, las autoridades han salido en su defensa y las empresas han decidido reaccionar. Así ha ocurrido con la automoción en Michigan o el acero en Pensilvania. Ahora son los responsables de Nueva York los que han desplegado sus defensas ante la emergencia de Londres, Hong Kong, o incluso Chicago con la fusión de sus mercados. El protagonismo de estas plazas evidencia que las grandes transacciones ya no tienen que pasar por Wall Street.

La excepcional salida a Bolsa de grandes bancos chinos permitirá que este año Hong Kong sea líder en OPV con operaciones por un valor que ronda los 40.000 millones de dólares (30.700 millones de euros). En los nueve primeros meses las empresas que salieron a cotizar en Londres han supuesto 17.900 millones de libras (26.577 millones de euros) mientras que en Nueva York las OPV fueron de 26.500 millones de dólares (20.700 millones de euros). En Londres, además, crecen con rapidez los préstamos sindicados y los hedge funds mientras siguen siendo el imán de los petrodólares de Oriente Medio.

Una vez que el efecto de las privatizaciones chinas se elimine se espera que la competencia más fuerte sea entre la cada vez más competitiva City londinense y Wall Street.

El desarrollo tecnológico y el de las economías emergentes favorece a Londres porque muchas de las nuevas empresas en los parqués son rusas o asiáticas y tienen más cerca (físicamente) a Europa.

En Nueva York, la capital del capitalismo, todo este panorama ha creado una cierta ansiedad y las Bolsas han reaccionado buscando liderar la expansión territorial en Europa primero y puede que Asia después.

Además, se intenta dar una respuesta institucional. El alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, y el senador por este estado, Charles Schumer, dieron la voz de alarma en una tribuna de The Wall Street Journal diciendo que para salvar a Nueva York había que aprender de Londres.

Están preocupados porque el sector financiero supone el 31% de los ingresos fiscales de la ciudad y el 9% de su empleo. Ambos señalan que no es cierto que Londres adelante a Nueva York aunque la preocupación por que ocurra 'es legítima'. Y dicen: 'A no ser que mejoremos nuestro clima corporativo, nos arriesgamos a que Nueva York pierda su larga preeminencia en el sector financiero global'.

Informe McKinsey

Bloomberg ha encargado a la consultora McKinsey un estudio que estará finalizado en unos días pero ya ha adelantado algunos de los problemas que han causado esta situación. La globalización de los mercados de capitales, la regulación, la litigiosidad frívola en EE UU y la incompatibilidad de estándares contables. En los tres últimos se puede actuar.

La litigiosidad es un factor decisivo. Según los políticos, el coste de las demandas conjuntas se elevó en 2005 por encima de los 9.600 millones mientras Reino Unido y otros países tienen leyes que desincentivan estas acciones. Muchas empresas extranjeras que cotizan en EE UU son conscientes de que no deben dudar de 'si' van a ser demandadas ante los tribunales de este país, la incógnita a despejar es el 'cuándo'.

Pero la cuestión estrella a atacar es la sobreregulación. EE UU tiene mas de 10 entidades regulatorias si se suman las de la propia industria, las estatales y las federales. 'Los británicos solo tienen una', recuerdan Bloomberg y Schumer, que afirman que los costes regulatorios para las empresas son 15 veces más altos que en Londres donde además el regulador es colaborador y no competitivo con otras instancias como en América.

Ambos políticos aseguran además que la ley de Gobierno corporativo Sarbanes Oxley necesita reexaminarse. Lo han pedido las empresas europeas y las americanas. Es el enésimo ataque contra esta ley cuya revisión estudia un comité de alto nivel conocido por el nombre de Paulson, por el apoyo prestado por el secretario del Tesoro, y otro de la Cámara de Comercio.

Catedráticos de derecho como James Cox de la Facultad de Duke aseguran que en este debate hay que leer las estadísticas con perspectiva ya que la caída de las OPV es algo que comenzó en 1996.

BME frena la escalada sin recuperar los 31 euros

Alto en el camino a la escalada en Bolsa de BME. La expectativa de que la compañía se convierta en el objeto de deseo de la Bolsa alemana dio alas a la cotización esta semana, una tendencia que se frenó ayer.

La acción cayó un 1,04% tras repuntar el 12% las tres sesiones precedentes. BME, pese a todo, nunca ha llegado a recuperar el precio al que salió a cotizar en julio, los 31 euros.

Las ofertas sobre BME no acaban de llegar y quizá en enero se despeje el camino cuando concluya el periodo de lock-up para los accionistas. Un compromiso que actualmente impide que vendan sus títulos.

La llegada de más competencia es otra incertidumbre, un temor que se vio con claridad la semana pasada cuando la acción cayó el 7,2% después de que siete bancos declararan su intención de crear una plataforma europea de negociación.