Lealtad, 1

El Nikkei se pierde la fiesta bursátil

Mientras la mayor parte de los mercados salta de máximo en máximo, en un ejercicio que se puede calificar ya de extraordinario, hay una Bolsa cuyos índices están varados desde enero y que se están perdiendo esta etapa de optimismo casi desaforado. La Bolsa japonesa, aunque parezca increíble, acumula un descenso del 2,34% desde comienzos de año. Un 2,34% de caída, frente a ganancias como el 32% del Ibex o el 15% del Dow Jones. Aparentemente, la economía japonesa está saliendo de un estancamiento que ha durado una década. Y aunque no conviene lanzar las campanas al vuelo -sobre todo cuando se trata de Japón- todo indica que la economía seguirá la senda del crecimiento durante el año que viene, eso sí, en un contexto global de desaceleración.

¿Qué explica entonces este mal comportamiento?

Una razón puede ser la extraordinaria subida que ha vivido el Nikkei en los últimos tres años, un 87%, lo que explicaría el recorte posterior. Pero esa subida la han vivido otros mercados que todavía mantienen su empuje.

Es cierto también que la Bolsa japonesa tiene un alto componente cíclico, lo que no favorece precisamente en un momento en el que se espera una desaceleración a nivel global. Y luego sucede también que el peso de los inversores extranjeros es muy elevado en la Bolsa japonesa, y no parece que tengan la mirada puesta en una economía que parece, que podría, que está en vías de recuperación, pero que aún tiene que demostrarlo.

Factores para el optimismo existen: las exportaciones se están beneficiando del crecimiento de China, los beneficios empresariales están creciendo y se atisban signos de una saludable inflación. Quizás lo que hace falta es lo que Kiyohide Nagata, jefe del equipo de Bolsa japonesa de Invesco, comienza a apreciar en las empresas: una actitud más ofensiva, es decir, la utilización del exceso de liquidez acumulado durante años en inversiones de capital.