Población inmigrante y actividad

Más de la mitad del crecimiento del último lustro se debe a la inmigración

La inmigración explica más del 50% del crecimiento económico de los últimos cinco años, porcentaje que se reduce al 30% si se toma como referencia la última década, según el informe presentado ayer en Madrid por el todavía director de la Oficina Económica de Presidencia, Miguel Sebastián. Su impacto positivo sobre la renta per cápita fue de 0,3 puntos en promedio anual durante el quinquenio.

Las cifras aportadas por este informe sobre el impacto de la inmigración en el crecimiento alumbran un balance optimista en casi todos los indicadores, a excepción de la productividad. En el último lustro, con una media de crecimiento anual del 3,1%, 1,6% lo explica la inmigración. Aproximadamente dos tercios del impacto positivo que tuvo este fenómeno en el periodo 1996/2005 se debieron a su contribución a la población y un tercio a su influencia en la renta per cápita. Del punto porcentual que la inmigración aportó al crecimiento medio anual, 0,3 proceden del efecto sobre la renta y 0,8 del efecto sobre la población total.

En el informe se detallan también los efectos beneficiosos que la inmigración ha tenido sobre el empleo, mejorando también las oportunidades de los ciudadanos españoles. A juicio del todavía jefe de la Oficina Económica de Presidencia y próximo candidato a la Alcaldía de Madrid, una de la aportaciones más positivas de los inmigrantes ha sido su papel en la creación de puestos de trabajo, ya que ocuparon más de la mitad de los 2,63 millones de nuevos empleos nacidos entre 2001 y 2005. En este último ejercicio, la tasa de actividad de los inmigrantes fue 10,8 puntos porcentuales superior a la de los nativos (79% frente al 68,2%).

Por otra parte, la disponibilidad de empleados del hogar, sector que da trabajo a más del 15% de los inmigrantes, ha facilitado la incorporación de los cónyuges españoles al mercado de trabajo, al mismo tiempo que algunos sectores con restricción de demanda, como el de la construcción, han mantenido su pujanza gracias a los trabajadores extranjeros. Las estimaciones realizadas por los expertos sugieren que por cada punto porcentual de aumento de la tasa de inmigración, la tasa de actividad de los cónyuges aumentó en 0,6 puntos. El estudio refleja que más de un tercio de los 12 puntos que ha aumentado la tasa de actividad femenina nativa en la última década está ligado al fenómeno de la inmigración, porcentaje que se ha elevado al 50% en el último quinquenio.

La creciente incorporación de la mujer al mercado de trabajo y la fuerte reducción de la tasa de paro explican, según los expertos, que la contribución de los ciudadanos españoles a la tasa de empleo haya sido muy superior a la de los inmigrantes. Sin embargo, el informe refleja en qué medida la aportación de los inmigrantes a la tasa de empleo ha ganado peso relativo en los últimos años.

Por otra parte, su contribución favorable al crecimiento de la tasa de actividad, situada en la actualidad en el 78,3%, casi diez puntos porcentuales superior a la de los ciudadanos españoles, procede en gran medida del aumento de su importancia en la población a lo largo del periodo estudiado.

Impacto moderado sobre productividad

Miguel Sebastián señaló que el impacto negativo que la inmigración ha tenido sobre la productividad ha sido bastante moderado. En concreto, la entrada de extranjeros habría reducido la tasa de crecimiento de la relación capital-trabajo en 0,6 puntos en los últimos cinco años. Si se asume una elasticidad del Producto Interior Bruto con respecto al capital físico de 0,3 puntos, los inmigrantes habrían detraído del crecimiento de la productividad del trabajo por esta vía del orden de 0,2 puntos de promedio en los últimos cinco años.

No obstante, el aun responsable de la Oficina Económica de Presidencia vaticinó que el impacto de los inmigrantes sobre la productividad en España invertirá la tendencia y será positivo 'en un futuro inmediato'.

Alta tasa de temporalidad y salarios más bajos

Sueldos más bajos, alrededor del 30%, y tasa de temporalidad del 61,4%. Esta es la foto de la población inmigrante que trabaja en España, según el informe presentado ayer por Sebastián. Ello implica que los inmigrantes están ocupando puestos de trabajo que requieren un nivel de cualificación inferior al que poseen. Según datos de la OCDE que maneja dicho estudio, casi el 43% de los extranjeros residentes en España están sobre cualificados para su trabajo, frente al 24,2% de la población española. No obstante, los expertos consideran que con el paso del tiempo se producirá la convergencia de las condiciones laborales de los inmigrantes con las de los nativos.

La mayor parte de los inmigrantes que trabajan en nuestro país, el 60%, lo hacen en el sector servicios. Le siguen por orden de importancia el sector de la construcción, la industria y la agricultura.

Otro aspecto importante que tiene en cuenta el informe tiene que ver con el envejecimiento de la población, un problema que ha frenado el proceso migratorio y que ha contribuido a a mitigar la previsible restricción al crecimiento que supondría el insuficiente aumento de la oferta de trabajo. Los expertos pronostican que en los próximos 25 años la población se concentrará aún más en los tramos de edad más avanzada. Tanto es así que la población entre 16 y 44 años, que constituye el núcleo principal de la población activa, se reducirá en torno al 13% en 2030.

El informe subraya el acierto de haber apostado por la contratación de inmigrantes en origen, modalidad por la que han entrado en España más de 68.000 trabajadores extranjeros a junio de este año.

200.000 nuevos inmigrantes cada año

Las previsiones de la Oficina Económica de Presidencia del Gobierno apuntan a que España recibirá alrededor de 200.000 nuevos inmigrantes anuales, una cifra perfectamente asumible, en opinión de Miguel Sebastián. Con una densidad de 80 habitantes por kilómetro cuadrado frente a los 120 de la media comunitaria, opinó Sebastián, habría lugar para aumentar en un 50% la población hasta igualar la media de la Unión Europea.

Como es evidente, la situación no es igual en todas las comunidades autónomas. Madrid, Baleares y Canarias son los territorios que registran mayor población inmigrante, junto con la costa mediterránea, frente a otras zonas de España como el País Vasco, Galicia, Asturias, Cantabria, Extremadura o Castilla y León, comunidades todas ellas en las que la proporción de inmigrantes en la población no supera en ningún caso el 4%. Andalucía, con un 5,35% de extranjeros, ocupa una zona intermedia.

Los inmigrantes latinoamericanos representan el 40% del total de los extranjeros que residen en España, situación que contrasta con la de países como Francia, donde predominan los inmigrantes procedentes del Magreb.

En todo caso, la mayor parte de los inmigrantes que residen en territorio español proceden de países en desarrollo ya que sólo poco más de uno de cada cinco es originario de alguna nación de la Unión Europea a 25.