Opinión

Miguel Sebastián explica cómo se cumplirán los objetivos de I+D

La economía española disfruta actualmente de uno de los periodos de crecimiento económico más sólidos de los últimos tiempos. 2006 será el decimotercer año de crecimiento ininterrumpido, lo que ha permitido a España avanzar en su nivel de bienestar, acercándose a los principales países europeos. Por todo ello, la valoración del camino recorrido es muy positiva. Sin embargo, nuestro país debe seguir avanzando en la modernización de su aparato productivo y la flexibilización de la oferta agregada para conseguir que este crecimiento sea duradero. Esto es aún más necesario en un nuevo contexto económico mundial más globalizado y tras la irrupción en escena de importantes países como China e India.

La economía española debe profundizar en aquellas reformas que consigan aumentar nuestra productividad. El Programa Nacional de Reformas (PNR), presentado a la Comisión Europea en octubre de 2005, recoge la estrategia de política económica del Gobierno español hasta 2010, encaminada hacia este objetivo. El PNR español (disponible en www.pnr.es) ha recibido una valoración muy positiva de la propia institución comunitaria y de organismos nacionales e internacionales. Este es el caso del think tank independiente Bruegel, que ha otorgado a España la segunda mejor nota entre los 25 países en cuanto a compromiso político con la Estrategia de Lisboa.

Transcurrido un año, el Gobierno, bajo la coordinación de la Oficina Económica del Presidente, ha elaborado el Informe Anual de Progreso 2006 del PNR. El informe, que acaba de ser remitido a la Comisión Europea, aporta información pormenorizada sobre las reformas puestas en marcha en el último año: más del 50% de todas las previstas para el periodo 2005-2010. También da cuenta de los progresos registrados en cada uno de los objetivos sectoriales establecidos en el PNR. En este sentido, el elevado dinamismo de la economía permitirá que España cierre la brecha que le separa de la UE-25 en renta per cápita en 2008, dos años antes del objetivo inicial. Además, el informe se complementa con una amplia batería de indicadores que se hacen públicos para facilitar la labor de seguimiento del PNR por parte de cualquier institución o ciudadano. Se trata de un ejercicio de transparencia sin precedentes en la política económica de nuestro país.

El dinamismo de la economía permitirá que España cierre la brecha con la UE en renta per cápita en 2008, dos años antes del objetivo inicial

Uno de los ejes fundamentales para mejorar el capital productivo y, por tanto, la productividad de la economía es la política de I+D+i recogida en el Programa Ingenio 2010 (www.ingenio2010.es). Este programa, que fue presentado en junio de 2005, plantea dos objetivos concretos:

l Primero, que la inversión en I+D alcance el 2% del PIB, el nivel actual del promedio de la UE-15, en 2010. Un objetivo muy ambicioso si tenemos en cuenta que en 1984 este porcentaje era del 0,5% y en 2004, tan sólo del 1,07%. Es decir, fueron necesarios 20 años para duplicarlo. Por ello, de seguir con la anterior política en materia de I+D habríamos necesitado otros 20 años para alcanzar ese 2% (véase gráfico).

l Segundo, que la inversión privada en I+D+i represente un 55% del total. Un objetivo aún más ambicioso ya que esta variable ha oscilado en los últimos 20 años entre un 40% y un 50% y decreció en los últimos años del PP.

Para generar una nueva dinámica de inversión, el Programa Ingenio 2010 desarrolla un elevado número de actuaciones en diversos ámbitos. Gracias a ello, la Comisión Europea, en su informe de evaluación del PNR, señala que 'en relación a la estrategia de I+D+i, el objetivo de inversión es ambicioso pero alcanzable'. Y esto es así porque 'el programa propone una amplia batería de medidas, con objetivos cuantificados y calendario concreto'.

Sin duda, el fuerte incremento de los recursos del Estado destinados a I+D+i que, de hecho, en 2007 son más del doble que los disponibles en 2004, va a ser una herramienta clave para alcanzar estos objetivos. Pero también lo harán otras medidas como que, en 2007, las empresas podrán beneficiarse de una nueva bonificación a la Seguridad Social (del 40%) en sus cotizaciones por personal investigador. Y también cabe destacar el lanzamiento de un plan, EuroIngenio, para apoyar a centros públicos de investigación, hospitales, centros tecnológicos y empresas para que participen más activamente en el Programa Marco.

Sin embargo, el elemento clave de Ingenio 2010 son sus nuevas actuaciones estratégicas que, frente a la anterior política de I+D, promueven la creación de grandes grupos, redes y consorcios que puedan desarrollar líneas de investigación amplias y de largo plazo, así como acometer proyectos más arriesgados y de mayor interés empresarial. Estas actuaciones están diseñadas para aumentar la masa crítica y la excelencia investigadora e incentivar la colaboración público-privada, así como un elevado conjunto de actuaciones para converger con Europa en sociedad de la información, una materia en la que en 2004 nos encontrábamos a la cola de la UE.

Su puesta en marcha ha permitido que en 2006 se hayan lanzado grandes proyectos de investigación con la participación de más de 175 empresas, 600 grupos de investigación y 5.000 investigadores. Estos nuevos proyectos van a mejorar significativamente el futuro de nuestro país en materia tecnológica.

Todavía no es posible evaluar los resultados del Programa Ingenio 2010, ya que los últimos datos disponibles sobre porcentaje de PIB destinado a I+D y participación empresarial corresponden a 2004. Sin embargo, existen algunos indicadores que auguran el cumplimiento de los objetivos establecidos. En los dos últimos años, las solicitudes españolas de patentes europeas crecieron un 40%, más que las de ningún otro país de la UE-15. En cuanto a las solicitudes de patentes internacionales españolas, éstas crecieron en 2005 un 35%, el mayor crecimiento de la OCDE. Asimismo, el reciente informe anual de la Fundación Cotec, que agrupa a las empresas más intensivas en I+D, muestra que la confianza en la mejora de nuestro Sistema Nacional de Innovación es la más alta desde 1999. Por último, según información de la Comisión Europea, en 2005, las 1.000 empresas europeas que más invirtieron en I+D aumentaron en media su inversión un 5,3%, mientras que las 22 empresas españolas incluidas en este grupo aumentaron más del doble, el 11,5%. Este dato es especialmente relevante ya que, en 2002 y 2003, las empresas españolas incluidas en este grupo redujeron su nivel de inversión en media.

En definitiva, sólo esta apuesta decida del Gobierno por la política de I+D+i, conjuntamente con el esfuerzo del resto de las Administraciones públicas y de las empresas nos permitirá alcanzar todos los objetivos de I+D+i planteados en el Programa Nacional de Reformas. Esto nos situará en una posición tecnológica más acorde con nuestro peso económico, por encima de países como Reino Unido y muy próximos a Alemania.

Miguel Sebastián.