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El día de los récords

Países de medio mundo celebran hoy una jornada de homenaje al libro más vendido, el 'Guinness World Records'

Ignacio Sánchez y David Monge, ambos del Mini 10 pulgadas Sport Club de Zaragoza, consiguieron acomodar 22 personas de más de un metro y medio de altura en un Mini el pasado mes de junio. Dejaron en mera anécdota el camarote de los hermanos Marx y arrebataron un récord a un grupo de griegos que ocuparon el mismo modelo de automóvil con 21 personas.

'Es como meter dos equipos de fútbol en uno de los coches más pequeños del mercado. El que entró primero estuvo seis minutos y todos juntos llegaron a permanecer cinco segundos, todo un esfuerzo de organización que nos ha llevado al libro Guinness', recuerda Ignacio Sánchez, quien combina su afición al mundo del motor con su trabajo como ingeniero técnico industrial.

Como millones de chavales en todo el mundo, a los ocho o nueve años Ignacio acudía con interés al Libro Guinness de los Récords -hoy llamado Guiness World Records-, pero jamás se imaginó como protagonista. 'Esto de salir en el libro puede resultar un poco friki para muchos, pero a mí me pareció divertido y una forma original de pasar a la historia', argumenta.

Los amantes de retos como el del Mini celebran hoy en España, y en medio mundo, el día internacional de los Récords Guinness. La fecha tiene que ver con un registro alcanzado por el propio libro, que logró el mayor número de ventas de una obra sujeta a derechos de autor el 9 de noviembre de 1974. El cumpleaños coincidirá con miles de intentos de ganar la fama en todo el planeta.

El Guinness Worlds Records ha sido traducido a 26 idiomas y sus ventas se elevan a 100 millones de ejemplares, por delante de las entregas del ya mítico Harry Potter. El secreto de su éxito reside, según sus editores, en que interesa a toda la familia: 'Lo compran los padres de adolescentes entre 13 y 17 años, pero termina convirtiéndose en la típica obra que está en el salón y es consultada también por los mayores', comenta Marta Bueno, directora del área Infantil y Juvenil del Grupo Planeta, su editora en España.

Guinness Worlds Records distribuye 1,5 millones de unidades por temporada en todo el mundo. El volumen de 2007 espera atender una demanda en España de 50.000 libros con ingredientes made in spain. Fernando Alonso figura como el campeón del mundo más joven de la Fórmula 1; España es el país con los pacientes de cirugía estética de menor edad; y el cubo de palomitas de maíz más grande, de 48 metros cúbicos, se rellenó en un cine de Salt (Gerona).

Las oficinas de Guinness en Reino Unido reciben cada año entre 60.000 y 70.000 solicitudes en las que se indica la marca que se pretende batir. Entre tanto intento, unos 2.500 terminan en éxito y sólo unos pocos, los más llamativos, llegan a las librerías.

Cualquier hecho puede convertirse en un hito

Españoles. De Mejorada del Campo (Madrid) al Guinness World Records. Justo Gallego construye en esa localidad la iglesia más grande que haya levantado jamás una sola persona. Más multitudinaria es la Tomatina de Buñol (León), la lucha más grande de alimentos (en la imagen). La bailaora Sandra Guerrero es capaz de zapatear 898 veces en un minuto. Y Álvaro de Marichalar también es el más rápido, pero cruzando el canal de la Mancha en moto acuática.

Empresa. Nunca hubo un agente de Bolsa más joven. Jason Earle, de Princeton (Nueva Jersey), aprobó el examen de la Nacional Association of Securities Dealers en octubre de 1993. Tenía 17 años y 206 días. Más veterano, Terry Semel, es el presidente mejor pagado por una empresa. Su nómina anual en Yahoo es de 230 millones. Un caché a la altura de Bill Clinton (en la imagen), conferenciante que cobra hasta seis millones por aparición.

Curiosos. El alcalde más joven fue elegido en 2005 en Hillsdale (Michigan). Michael Sessions (en la imagen) juró el cargo con 18 años y 61 días. A otro nivel se encuentra George Bush, quien empleó 40 millones en la ceremonia inaugural de su segundo mandato. Y eso que no se sirvió el plato llamado Buda salta por encima del muro. Esta sopa de aleta de tiburón y flor japonesa se pide con cinco días de antelación en el Kay Mayfair de Londres y cuesta 190 dólares.