Lealtad, 1

La lógica de un mercado alcista

Repsol ha sido la abanderada de la subida de la Bolsa registrada ayer. En un buen ejemplo de cómo funciona la lógica de un mercado alcista, la empresa ha sido protagonista en este arranque de semana. Un artículo publicado en The Wall Street Journal hacía referencia a la subida por encima de mercado registrada por Repsol, cuya valoración es ya superior a la de otras empresas de su sector que no sufren los problemas de la española en términos de reservas y negociación con los Estados donde se encuentran éstas.

La lógica del mercado alcista no dice que una empresa que ha subido muy deprisa deba corregir. Esta lógica, diferente, establece que si un valor sube mucho, por algo será. Alguna razón estará detrás de este comportamiento, seguramente una opa o algo parecido, y por eso es conveniente subirse al carro alcista, cuanto antes mejor. Si de la mano se producen fuertes intercambios de acciones fuera de mercado, más leña para la hoguera.

Es el tipo de optimismo desbordado que hoy por hoy campa a sus anchas por los parqués de todo el mundo. Pero especialmente en la Bolsa española, que está a un paso de marcar una revalorización propia de la etapa de la exuberancia irracional y burbuja tecnológica. Por más que los analistas digan, no totalmente carentes de razón, que el mercado no está especialmente caro, conviene tener en cuenta que un 35% en el año no es, precisamente, un ritmo de crecimiento sostenible en el tiempo.

Que las perspectivas para 2007 sean positivas es, más que un factor añadido, una condición necesaria para que los mercados registren un comportamiento como el actual. Si se empezasen a enfriar las expectativas para el año que viene los gestores tocarían a rebato. Plegarían velas después de una cosecha excelente y a esperar novedades. Pero no es el caso, y mantenerse fuera del mercado es perder dinero. Hasta que, como siempre y sin previo aviso, llegue la corrección.