Criterios

Las entidades han relajado los requisitos para conceder préstamos desde 2003

Las entidades financieras han aplicado unos criterios más laxos en la concesión de nuevos créditos, tanto a familias como empresas, en los últimos años, según señala la encuesta incluida en el último Boletín Económico del Banco de España. 'Tras un periodo inicial, en torno a 2003, de incertidumbre y mayor cautela por parte de las instituciones de crédito, éstas han tendido a relajar sus criterios para la aprobación de nuevas operaciones, ampliando las posibilidades de financiación de empresas y familias', explica el supervisor en este informe.

Esta situación se atribuye a las mayores presiones de las entidades competidoras, así como a la mejora de las perspectivas económicas y de la solvencia de los demandantes de estos créditos.

La encuesta, que se realiza desde 2003, ha sido diseñada para acoger una muestra representativa de toda la Unión Económica y Monetaria (UEM). En el caso del sistema financiero español, se han elegido diez entidades financieras, de las más de 300 que integran el sector.

Respecto a la financiación a los hogares para la adquisición de vivienda, el estudio destaca el contraste entre la batería de ofertas que lanzan las entidades en las que se mejoran las posibilidades de endeudamiento y el endurecimiento neto acumulado de los criterios para aprobar nuevas operaciones.

Esta paradoja, según el Banco de España, se debe a las dificultades que conlleva identificar los cambios en la oferta derivados de la incorporación de nuevos productos que llevan asociados tanto unas mayores posibilidades de endeudamiento para el préstamo como unas condiciones de los créditos más 'onerosas'.

Como ejemplo, el supervisor español apunta a los préstamos hipotecarios sobre el 100% del valor de adquisición de la vivienda, una modalidad que ha prodigado en los últimos años en España.

En realidad, explica el Banco de España, las entidades financieras cubren sus riesgos al contratar una cobertura por el importe del crédito que excede del 80% del valor de la vivienda. La banca, además, repercute este coste en sus clientes, dice el supervisor.