Automoción

Los fabricantes europeos de coches no logran bajar sus humos

Las marcas difícilmente cumplirán su previsión de emisiones para 2008

Los fabricantes europeos de automóviles apenas podrán cumplir las previsiones de emisiones para 2008, según reconoce la propia patronal europea, Acea, en un informe que rechaza que se introduzca más legislación para reducir las emisiones.

'Cumplir los objetivos de emisiones de CO2 pactados es ahora un reto mucho más grande de lo que era en 1998', asegura. Ese año, la Comisión Europea y los fabricantes pactaron que las emisiones de dióxido de carbono deberían bajar a 140 gramos por kilómetro recorrido en 2008, lo que supondría que la industria del continente debería registrar una reducción media del 25% respecto de los niveles de 1995 (186,7 g por kilómetro). Para 2012, las emisiones de CO2 deberán bajar hasta los 120 g/km.

Durante los primeros años del acuerdo, las emisiones bajaron notablemente, sobre todo a raíz de los 'avances sobresalientes en la tecnología diésel llevados al mercado'. Se han ahorrado 20.000 millones de toneladas anuales de CO2, y en 2003, la media de emisión estaba en 165 kilos por kilómetro. La reducción prevista, sin embargo, se ha frenado desde entonces.

Y los fabricantes aseguran que la culpa no es de ellos. Según su opinión, las causas responden a 'diversos factores', según el informe. 'Las regulaciones de la UE respecto a la industria del motor han tenido efectos contraproducentes en las reducciones de las emisiones, y además la economía europea se ha mostrado débil', que ha hundido un 6,4% las ventas entre entre 2001 y 2004.

Para Acea, aún hay motivos de más peso. 'La demanda de automóviles de consumos más eficientes ha permanecido por debajo de las expectativas'. Acea cita como ejemplos al Audi Duo, el Mercedes A160, las versiones Eco de los Opel Astra y Corsa, el Volkswagen Lupo y el Golf CityStromer, el Seicento de Fiat o el Peugeot 106. 'Ha habido escasa aceptación de modelos que emiten menos de 120 gramos por kilómetro y escasa aceptación por las más eficientes nuevas tecnologías'.

Detrás de este relativo fracaso de estos modelos menos contaminantes se esconden 'cambios demográficos y otros factores sociales'. Y es que los compradores han optado por 'vehículos más grandes, más confortables y versátiles por los trayectos cada vez mayores y a los cambiantes estilos de vida'. Además, 'las ambiciones políticas respecto a los niveles esperados en las emisiones de CO2 no se han visto reflejadas por medidas concretas que influyan sobre la demanda'.

Esta queja no es, ni mucho menos, nueva. Desde 1998, 'se han introducido en aras de lograr otros objetivos ... nuevas obligaciones que han resultado en un impacto negativo de emisiones de CO2.