Construcción

FCC gana un contrato en Reino Unido por valor de 900 millones

La filial británica de FCC (Waste Recycling Group) se ha adjudicado un contrato de gestión de residuos en tres municipios del centro de Gran Bretaña durante los próximos 25 años. El valor del contrato se eleva a 900 millones de euros, según informó ayer el grupo español.

La operación requerirá unas inversiones de 68 millones de libras esterlinas (unos 100 millones de euros) que se destinarán a la construcción de puntos limpios, estaciones de transferencia y una planta de reciclaje. Esta inversión permitirá a los tres municipios (Bracknell, Reading y Workingham) ofrecer a sus más de 500.000 habitantes un nivel de reciclaje y compostaje superior a los criterios que establece el Gobierno británico. La facturación prevista supera los 893 millones de euros.

WRC, que fue adquirida el pasado mes de julio por el grupo español por 2.036 millones de euros, tiene una posición consolidada en la gestión de residuos en el Reino Unido donde trata 13 millones de toneladas al año.

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Directivos retenidos en Egipto

Por otra parte, cuatro directivos españoles de FCC fueron retenidos ayer durante más de 10 horas por los trabajadores de su filial egipcia Guiza Environmental Services (GES), dedicada a la recogida de basuras de la ciudad de Guiza.

FCC aseguró que tras su liberación, los directivos 'no habían sufrido ningún tipo de violencia'. El único daño que se les ha causado ha sido 'la privación de su libertad' y destacaron el papel que ha desempeñado, en la liberación, la Embajada de España en El Cairo.

Un grupo de unos 800 trabajadores de GES impidieron a los cuatro directivos españoles abandonar sus oficinas después de que la empresa decidiera liquidar sus operaciones debido a los impagos de la administración local que ya acumulaba una deuda de 10 millones de euros. GES se preparaba para entregar a los trabajadores su 'finiquito', a razón de un mes de salario por año trabajado, pero los empleados exigieron el doble y se amotinaron.

Los intentos de las autoridades de mediar en el conflicto no dieron los resultados esperados y, al final, la policía egipcia tuvo que usar material antidisturbios para dispersar a los trabajadores.