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La norma contable de pensiones revolucionará las cuentas en EE UU

En EE UU, las stock options eran un apunte a pie de página hasta que la normativa contable estableció su consideración como gasto. Ahora le toca el turno a las pensiones, cuyo coste también pasará al balance. La medida pretende que el inversor tenga más información sobre las finanzas de las compañías.

Howard Silverblatt, analista de Standard & Poor's, dice que el impacto de esta reforma contable, cuya primera fase comienza el 15 de diciembre para las empresas cotizadas, va a dejar pequeño el que tuvieron las opciones sobre acciones y no duda en calificar a ésta como 'una de las más audaces' dado que la reforma de las pensiones, a todos los niveles, es una cuestión muy complicada desde el punto de vista político.

Según la nueva normativa, puesta en marcha por la FASB (el consejo de estandarización contable, en sus siglas en inglés), empresas con y sin ánimo de lucro, incluso las ONG, deben incluir en su balance anual las cuentas de las pensiones y demás beneficios sociales tras la jubilación (conocidos como OPEB y que normalmente son los seguros médicos) de sus empleados. Estará debajo del epígrafe del activo. O del pasivo si la caja para esta partida está infradotada. La mayoría de las empresas deben adecuar su caja en siete años.

Esta primera fase, recuerda Silverblatt, 'afectará a las memorias anuales correspondientes a 2006'. En una segunda parte que será más compleja el FASB, probablemente en coordinación con el Consejo de Estandarización Internacional, establecerá reglas para determinar asunciones y metodología de cálculo y las OPEB.

Además podría incluirse la eliminación de lo que en EE UU se conoce como el smoothing, la práctica de diseminar en el tiempo el valor estimado de las pensiones para restar volatilidad a un valor.

Lo previsible es que muchas empresas tengan que anotar estas partidas para pensiones en el pasivo.

Y es que durante años las empresas han acordado el pago de estas pensiones sin tener que provisionar inmediatamente cantidades para hacerles frente.

De hecho, según el analista de S&P, de las 352 compañías que tienen comprometidas pensiones y OPEB, (las mayores del país), 301 las tienen infradotadas. Silverblatt calcula que en 2005 los activos conjuntos para cubrir las pensiones eran de 1,409 billones de dólares pero las obligaciones de 1,87 billones lo que arroja una deuda de cerca de 460.000 millones, lo que reducirá su valor neto entre un 6,5% y un 7%. S&P, no obstante cuenta con que un alto rendimiento de los mercados puede permitir que el fondo de las pensiones se capitalice, aunque las OPEB sigan infradotadas.

La cifra podría haber sido más elevada de no ser porque un buen número de grandes empresas como IBM o la telefónica Verizon, entre otras, decidieron el año pasado congelar sus pensiones (es decir, cumplir con los compromisos adquiridos y no ofrecerlos a nadie más) y pasar al sistema del 401k, cuentas de ahorro e inversión (no una pensión) a las que aportan un cierto capital pero cuya responsabilidad última es del trabajador.

Las empresas industriales, que tras la II Guerra Mundial ofrecieron altas prestaciones sociales para atraer trabajadores, serán las más afectadas por este cambio que, sin embargo, la FASB cree necesario para dar mayor claridad a los inversores.

Siderúrgicas y automovilísticas serán las más perjudicadas porque son las que en el pasado más ofrecieron y las que más problemas tienen ahora para afrontar los costes que ello supone, sobre todo los sanitarios.