Consejo de Europa

Zapatero solicita a la UE la creación de oficinas de empleo en terceros países

La gestión comunitaria de los crecientes flujos migratorios volvió ayer a la mesa del Consejo Europeo, reunido de manera informal en la ciudad finlandesa de Lahti. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, asumió el liderazgo de la UE en esta materia y propuso un profundo replanteamiento de toda la política migratoria.

El anfitrión de la cumbre, el primer ministro finlandés Matti Vanhanen, cedió la palabra a Rodríguez Zapatero cuando la agenda llegó al punto de la inmigración. Era en los postres de un 'intenso almuerzo de trabajo', como lo calificaron fuentes diplomáticas, dedicado a consensuar el mensaje sobre política energética que por la noche, durante la cena, trasladarían los 25 a Vladimir Putin.

A pesar de la trascendencia del encuentro con el presidente ruso, Vanhanen, a instancias de España, aceptó incluir la inmigración en la agenda de una cumbre dominada por la difícil relación entre Moscú y Bruselas. Y Rodríguez Zapatero no desaprovechó la oportunidad.

El presidente del Gobierno planteó a sus homólogos comunitarios una profunda reforma de las políticas de migración. Los cambios abarcarían desde las normas internacionales sobre ayuda humanitaria en el mar, para poder devolver las embarcaciones que transportan inmigrantes clandestinos al país de origen aunque su pabellón sea de un país tercero, hasta la necesidad de financiar la residencia a los menores de edad que entran ilegalmente en Europa. 'Estamos convencidos de que la UE pondrá medios de solidaridad con los países, sobre todo, España, que deben atender las necesidades de ese tipo de inmigrantes', aseguró Zapatero.

Tanto Vanhanen, como el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, coincidieron en que la inmigración no es sólo un problema de los países meridionales. 'Es algo que afecta a toda la UE', señaló el primer ministro finlandés y presidente de turno de los 25. Dentro de ese planteamiento común, Zapatero defendió la creación de 'oficinas de empleo' en los países de origen de inmigrantes para canalizar las peticiones de empleo en la UE y también abogó por reforzar el control de fronteras, potenciar la cooperación con África y explotar al máximo los recursos financieros disponibles en el presupuesto comunitario (casi 5.000 millones de euros para el periodo 2007-2013).

Críticas a la regularización

El presidente del Gobierno asumía así el liderazgo de la UE en la apuesta por crear una auténtica política de inmigración comunitaria. Su protagonismo se ha impuesto a pesar de las críticas que suscita todavía la regularización laboral de 600.000 trabajadores extranjeros en España. El presidente francés, Jacques Chirac, se hizo ayer eco de las planteadas recientemente por su ministro de Interior, Nicolas Sarkozy. 'No juzgamos las políticas de regularización', señaló Chirac, 'pero todos los países de Schengen (el acuerdo de supresión de fronteras intracomunitarias) sufren las consecuencias'.

La delegación española recordaba a sus socios en Lahti que esa 'legalización' se hizo antes de que se hubiera esbozado siquiera la creación de un sistema de información mutua entre los países de la UE. Un mecanismo que todavía no se ha aprobado oficialmente.

'Ustedes no avanzan en una política común, y mientras tanto, se reprochan sus políticas nacionales', criticó el presidente del Parlamento europeo, Josep Borrell, a los líderes europeos.

Borrell: 'El gas no se come'

Europa necesita gas pero Rusia necesita el mercado europeo', recordó el presidente del Parlamento europeo, José Borrell, poco antes de que los líderes comunitarios cenasen el viernes con Vladimir Putin.

El presidente ruso llegó a Lahti dispuesto a hacer valer sus credenciales de principal suministrador de gas y petróleo de la Unión Europea. Pero Borrell, sentado a la derecha de Putin, le recordaba en rueda de prensa que 'el gas no se come'. Y Borrell, en una clara alusión a los asesinatos extrajudiciales que vuelven a ser habituales en Moscú, añadía que 'la UE no puede cambiar derechos humanos por energía'.

A Putin le precedía la polémica sobre sus lamentables palabras de admiración hacia los estupros cometidos presuntamente por el presidente de Israel. A su izquierda, en Lahti, se sentaba precisamente una mujer, Angela Merkel, su principal aliada en la UE, ya que quiere garantizarse su suministro energético.