EDITORIAL

Un error de cien millones

Morgan Stanley fue virtualmente propietario por unas horas de la mitad del capital de Service Point Solutions, una pequeña compañía de reprografía. Las suficientes para desatar una ola de compras especulativas en el mercado que provocó, tras una subida de más del 6%, la suspensión de cotización por parte de la CNMV. Pero todo fue un error. Morgan Stanley admite que se equivocó al ejecutar la orden en el mercado de bloques, una vez cerrado el continuo, el pasado viernes. Reconoce incluso que pretendía comprar warrants convertibles emitidos en marzo de 2005, y no títulos. En ningún momento la compra de acciones llegó a realizarse. Pero quienes acudieron al calor de un movimiento que creían certero en una compañía de capital estrecho, pueden pagar caras sus órdenes, sobre todo si regulador, comprador y comprado tardan tres días, uno de ellos con el mercado abierto, en reaccionar y corregir la rocambolesca operación.