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El DNI electrónico se convierte en un reclamo turístico

La expedición del nuevo Documento Nacional de Identidad electrónico (eDNI) de forma selectiva desde marzo en diversas capitales del norte de España ha generado una explosión de turismo tecnológico de una sola jornada. Miles de ciudadanos, especialmente de Madrid, Barcelona o Bilbao, han decidido convertir su deseo de ser los pioneros en alardear del nuevo título de identidad cibernético en la ocasión propicia para hacer una rápida escapada.

Las comisarías de las principales localidades de Burgos, Ávila, Soria, Palencia, Zamora, Segovia, Santander y, más recientemente, Orense, únicas que por ahora expiden el DNI electrónico, son el destino elegido por grupos de amigos o compañeros de trabajo. El incentivo de la rápida tramitación del eDNI se aliña con la oportunidad de darse un homenaje gastronómico.

José Luis Díaz Aguado, director del proyecto de DNI electrónico de la Dirección General de la Policía, explica que se ha detectado que este peregrinaje está protagonizado, en buena medida, por los colectivos españoles más tecnológicos. Jóvenes profesionales de empresas o actividades relacionados con las telecomunicaciones y la informática. Unos auténticos adictos a cualquier novedad tecnológica y que, además, saben sacar todo el partido a las facilidades que aporta el nuevo DNI electrónico: desde identificación de la declaración de la renta, pasando por el control de los puntos del nuevo carné de conducir, hasta consultar el propio historial de la vida laboral. Este colectivo de adictos ya ha sido identificado con anterioridad por las empresas de telefonía móvil, que los utilizan como conejillo de indias en el lanzamiento de sus productos más arriesgados.

Las comisarías de Ávila, Segovia, Burgos o Santander han multiplicado por dos los documentos que emiten a diario y no dan abasto

La excursión tecnológica, necesariamente, tiene su punto de partida a intempestivas horas de la madrugada. El madrugón se justifica porque las comisarías donde se expide el DNI, abrumadas por la avalancha de peticiones, han optado por establecer un estricto turno por medio de numeritos, igual que en cualquier frutería o pescadería. Si la diligencia de estos peculiares turistas electrónicos ha sido suficiente y, antes de que vuelen los números, logran obtener el de la suerte a las siete u ocho de la mañana, el resto de los trámites son sencillos. Entrar en la comisaría a la hora fijada en el turno y, en un tiempo récord que oscila entre 8 y 15 minutos, ya está expedido el nuevo título de identidad cibernética. Más tarde sólo queda degustar la recompensa del plato favorito antes de iniciar el camino de regreso a casa; morcilla de arroz, machote con patatas o paletilla de lechal al horno de leña, según el gusto del viajero y el destino elegido.

La moda ocasional del turismo del eDNI está causando no pocos problemas en los recintos policiales que hasta hace poco tenían una actividad burocrática más bien sosegada. El deseo de conseguir el nuevo DNI virtual ha generado un auténtico boom. En la comisaría de Burgos se expedían unos 80 documentos al día y ahora se entregan cada jornada más de 170. En poco más de siete meses ya son unos 60.000 títulos de identidad digital los que se han emitido.